Por: Alejandro Adelsohn
Country Head of Sales & Marketing
DHL Global Forwarding - Colombia |
Hoy nos encontramos ante una perspectiva muy diferente pero al mismo tiempo compleja. Los volúmenes de carga a nivel mundial aunque se han empezado a recuperar, no son todavía lo suficientemente robustos para reclamar una optimista recuperación económica. Los proveedores más fuertes de transporte en el mundo, tanto líneas aéreas como navieras, no ven todavía sus capacidades a los niveles óptimos que quisieran tener, sino más bien una racionalización forzosa de capacidad que ha traído una idea un poco falsa de ausencia de espacio en las diferentes rutas tanto transatlánticas como transpacíficas.
Basta recorrer algunos puertos de Asia para evidenciar que todavía las secuelas se están sintiendo financieramente pues existen muchos barcos y aviones de gran capacidad que prácticamente siguen “parqueados” sin tener todavía una demanda estable para ponerlos en buen funcionamiento. Al escribir estas líneas, también vemos con perplejidad cómo debido a desastres naturales o fenómenos no controlables está casi paralizado el tráfico aéreo entre Europa y el mundo, teniendo como consecuencia que muchos bienes y servicios no están llegando a sus consumidores finales.
¿Qué hacer entonces? ¿Es ideal manejar una política de inventarios que nos permita sobrellevar estos imprevistos o nos mantenemos en un modelo de negocio de producir y comprar solo lo que la demanda
determina?
La planeación sin duda sigue siendo una herramienta poderosa que le permite a las empresas optimizar sus recursos. ¿Pero cuál debe ser entonces esa mejor estrategia de planeación para estos tiempos en que todavía se percibe incertidumbre en la economía? Si vemos la logística como sólo un elemento de movimiento físico de mercancías, entonces no saldremos nunca del paradigma de vernos limitados a superar inconvenientes en las cadenas de abastecimiento como son: visibilidad, seguridad y costo.
La ausencia de políticas claras en muchas organizaciones en cuanto a cómo direccionar su cadena de abastecimiento alrededor del cliente hacen que al final se ignoren todos los elementos externos que pueden hacernos llegar a cubrir esas necesidades con los clientes.
Por eso lo básico es que la estrategia de cada organización esté alineada con indicadores claves de gestión logística, y que la visión de la organización refleje los retos que todavía tenemos por delante a nivel macro-económico teniendo en cuenta que la recuperación está llegando lentamente, pero todavía estamos lejos de ver los volúmenes de años anteriores.
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