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Los 9.004.221 de votos que apoyaron la candidatura de Juan Manuel Santos y que lo catapultaron como el nuevo presidente de Colombia, no sólo son un nuevo record de votación, este cuantioso número de sufragios son un compromiso ineludible que desde el pasado 20 de junio adquirió el ex ministro de defensa para con sus coterráneos. Aunque los ocho años de Alvaro Uribe en la presidencia dejaron bases solidas como lo es la confianza de la inversión extranjera, temas como las dobles calzadas, los puertos, la infraestructura y la logística en general, tendrán que ser prioridades en las políticas del nuevo mandatario. |
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La propuesta del entonces candidato Santos fue clara, y su compromiso de crear 2,5 millones de empleos formales en los próximos cuatro años es algo que sus partidarios y no partidarios deben tener siempre en mente , y si esta ambiciosa cifra se desea lograr, hay que optimizar la infraestructura colombiana, de no hacerlo, Juan Manuel corre el grave riesgo de darle la razón a quienes le confrontaron argumentando que cifras como las que propuso son más producto de propuestas populistas que números reales.
Para ninguna de las personas que hacen parte del mundo de la logística es un secreto el rezago en el que se encuentra la infraestructura colom- biana. Y aunque la principal perjudicada es la economía, el factor social también se ve duramente afectado, sin vías de acceso el estado no puede llegar a todos los rincones del país, si no hay presencia estatal, la economía de estas regiones muere y la ilegalidad reina. Proyectos como los de la Ruta del Sol y las Autopistas de la Montaña, son valiosos aportes, pero siguen siendo insuficientes.
Nivelar al país en materia logística frente a naciones como Chile, México o incluso Venezuela no será fácil, hay que empezar por conectar eficien- temente al Caribe y el Pacífico con el centro del país. Si queremos que los tratados de libre comercio en verdad sean un salto económico, debemos tener mecanismos de transporte de carga competentes y acortar distancias entre los puertos y los centros de producción. Esta será la primera tarea del nuevo gobierno, y para lograrlo, la herramienta tiene nombre propio: dobles calzadas.
Nivelar al país en materia logística frente a naciones como Chile, México o incluso Venezuela no será fácil, hay que empezar por conectar eficien- temente al Caribe y el Pacífico con el centro del país. Si queremos que los tratados de libre comercio en verdad sean un salto económico, debemos tener mecanismos de transporte de carga competentes y acortar distancias entre los puertos y los centros de producción. Esta será la primera tarea del nuevo gobierno, y para lograrlo, la herramienta tiene nombre propio: dobles calzadas.
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