Por: alejandro Pino calad |
Cuando a uno lo respaldan más de nueve millones de votantes, y el hecho de haber obtenido la mayor cantidad de votos en la historia de Colombia, no sólo tiene asegurado, desde el comienzo, un mandato tranquilo, sino que también adquiere una responsabilidad gigantesca con la nación y esa gran masa de electores. Juan Manuel Santos sabe que sus obligaciones, desde el 7 de agosto,serán tremendas, pues fue elegido para continuar con ciertas políticas del mandato Uribe, pero, especialmente, para que cumpla su promesa de campaña: seguir avanzando.
Santos es un tecnócrata y eso no debemos olvidarlo, por más que su última labor de gobierno fue en la cartera de Defensa. El Presidente electo de los colombianos pasó con mucho éxito por los ministerios de Hacienda y Comercio Exterior, en administraciones pasadas; por eso, las expectativas son enormes en cuanto a lo que será su trabajo económico en los próximos cuatro años.
En la Revista de Logística quisimos evaluar lo que les corre pierna arriba al mandatario y a nuestro sector, de ahora en adelante.
LA ELECCIÓN DE LOS MINISTROS
Un día después de haber sido elegido nuevo Presidente, Juan Manuel Santos designó a Juan Carlos Echeverry como su Ministro de Hacienda. Ese mismo día comenzó el empalme con la Administración Uribe, y el hecho de que el primer tema fuera la economía, muestra a las claras la importancia que este campo tendrá en el naciente Gobierno.
Doctor en Economía de la Universidad de Nueva York y profesor de la Universidad de los Andes, Echeverry fue director de Planeación Nacional y asesor de banca de inversión; además, es experto en litigios sobre planificación, infraestructura y desarrollo económico. Esto último es fundamental para el sector logístico, pues el nuevo MinHacienda ha sido evaluador de licitaciones de infraestructura.
Por eso, el primer punto en los planes de desarrollo para este cuatrienio está en la construcción de dobles calzadas. “En mi gobierno vamos a completar 2.000 kilómetros de dobles calzadas, que saquen rápida y efectivamente nuestros productos a los puertos”, señaló el entonces candidato Santos.
Como lo explica Santos, la implementación de estos 2.000 kilómetros es el primer paso para potencializar las exportaciones: “Vamos a reducir dramáticamente los costos de transporte, y tenemos claridad sobre cómo lograrlo, con base en el estudio de la Universidad de los Andes: El transporte como soporte al desarrollo de Colombia. Una visión al 2040”.

Según este documento, mapa de ruta de este plan, el gobierno de Santos buscará, con el avance en infraestructura: “Primero, integrar el mercado interno colombiano; segundo, conectar el interior de Colombia con el mundo para describir nuevas ventajas y afianzar las existentes en las regiones; tercero, dar el salto de la integración logística, carretero, aéreo, fluvial y férreo; y cuarto, solucionar los puntos calientes de aduanas y puertos”. Por eso, su segundo nombramiento, en cuanto a ministros, tuvo que ver con la cartera de Transporte, en la cual Germán Cardona tendrá una misión titánica después de ocho años de la discutidísima actuación del saliente Andrés Uriel Gallego.
Cardona tendrá el difícil reto de unir las costas del Caribe y Pacífico con el interior del país, pues si no se logran vincular el transporte y la infraestructura, los planes de desarrollo económico del nuevo gobierno se estancarán.
EL REORDENAMIENTO TERRITORIAL
El nuevo Ministro de Hacienda con- sidera que la economía estará impulsada por los sectores rurales, no sólo porque es ahí donde hay más rezago, sino porque esa estrategia ha sido exitosa en otros países. Según lo dejó ver en sus primeras alocuciones, como nuevo dueño de la cartera económica, Echeverry cree que el campo puede pasar de exportar 6 mil millones de dólares a 20 mil millones de dólares, pero sólo si se da la integración logística nacional.
Para esto, el plan de gobierno de Santos propone un nuevo ordenamien- to territorial: “La autonomía es una condición necesaria para que la descentralización funcione adecuadamente. Trabajaremos para que, especialmente, los departamentos logren una verdadera autonomía, ligada a competencias claras. Necesitamos adecuar el marco institucional. La expedición del Estatuto tributario territorial y la Ley orgánica de ordenamiento territorial serán herramientas útiles para dar autonomía, pero con responsabilidades. La propuesta de la Federación Nacional de Departamentos con respecto al estatuto tributario es un buen comienzo”.
Según Santos, se necesita un reordenamiento también en los gravámenes para hacer efectivo este ordenamien- to territorial: “Diseñaremos esquemas atractivos para que los municipios usen intensivamente el impuesto predial como fuente de recursos propios. De esta manera, no sólo lograremos aumentar el recaudo, sino que además propiciaremos la legalización de predios y un uso más eficiente de la tierra”, explica el nuevo Presidente.
Ahora bien, Santos también tiene claro que la bandera de su principal contrincante, Antanas Mockus, en las pasadas elecciones: lucha contra la corrupción, es la salida para evitar esos desangres inoficiosos y hacer efectiva una verdadera integración logística nacional: “Debemos modernizar y quitar de las garras de la corrupción a las fuen- tes de recursos territoriales”, explica. Y señala específicamente los casos de las licoreras y las loterías: “Hoy los monopolios de licores y loterías generan más problemas que beneficios par las finanzas departamentales. Avanzaremos en su reducción e implantaremos una política competitiva en estos sectores que al final generen más recursos para los departamentos para gastar en salud. Además, implementar el chance electrónico es una medida efectiva para fortalecer el control y aumentar la transparencia”.
SERVICIOS URBANOS Y TURISMO
La gran apuesta electoral de Santos fue la generación de 2,5 millones de empleos. Pero Echeverry sabe que ni siquiera con el plan de reordenamiento territorial ni la construcción de los 2.000 kilómetros de nuevas calzadas se conseguirá esa cifra. Por eso, el nuevo Ministro de Hacienda le apuesta también a los servicios urbanos: comercio, finanzas, salud, hoteles y restaurantes. “Ahí están tres de cada cinco empleos en una economía moderna”, dice Echeverry; y especifica que “toca hacer una política de formalización brutal para lograr, en cuatro años, que la informalidad baje de 50 a 25%”.
Ahora bien, el gran objetivo de la dinamización de los servicios urbanos es convertir a Colombia en un destino turístico de clase mundial, pues eso representa mayores ingresos y más trabajo.
“Aumentaremos nuestra presencia en los mercados internacionales con ecoturismo, sol y playa, turismo cultural, festivales, grandes ciudades, agro- turismo y turismo médico. Buscaremos que los grandes operadores del turismo internacional ofrezcan con más fuerza nuestro destino. Formalizaremos los hoteles y restaurantes, y fortaleceremos la policía turística”, según el programa de gobierno del Partido de la U.
Sin embargo, es innegable que el problema para el sector turismo colombiano está en la competitividad. Por eso, el nuevo Gobierno tiene cinco propuestas claras:

1 Cielos abiertos y competitividad tarifaria para atraer más turistas.
2 Señalización turística y paradores en carreteras.
3 Adecuación de los puertos marítimos de Cartagena y Santa Marta.
4 Recuperación total de nuestras playas como activos públicos.
5 Implementación de puertos fluvia- les de primer nivel en los ríos Amazonas y Magdalena.
Para Santos: “Las ciudades deben crecer compactas, en lugar de expandidas como una mancha de aceite”. Por eso, propone un plan de crecimiento pensado logísticamente: “Atenderemos prioritariamente las zonas pobres y en crecimiento; promoveremos la elevación controlada de las viviendas, con edificios de altura razonable, con rico urbanismo, recreación y calidad de vida. En compañía de los gobiernos municipales, buscaremos localizar enclaves productivos próximos a las zonas de habitación de las familias, para acercar el trabajo al hogar de millones de pobladores, descongestionar el centro de las ciudades, mejorar la movilidad y viabilizar el transporte urbano”.
CADENA LOGÍSTICA
Ahora bien, esta idea de “enclaves productivos” y de desarrollo urbano está pensada específicamente para fortalecer la cadena logística. En palabras del entonces candidato Santos, su gobierno buscará promover “el desarrollo de cadenas de logística de clase mundial: controles fitosanitarios, tiempos entre finca y medio de transporte, nexo con cadenas internacionales de comercialización, etcétera”.
La forma de lograrlo será “por medio de su asociación empresarial; ayudaremos para que los productores sean parte de las cadenas de trans- porte y comercialización, dándoles las condiciones para producir con estándares mundiales de calidad. La meta es aprovechar la inmensa demanda de alimentos de Asia y el mundo entero en los próximos 40 años”.
Claro que la nueva Administración sabe que no sólo se trata de una modernización superficial; también debe perfeccionarse el marco legal y, como lo explica Santos, el manejo de la información es fundamental, pues garantiza eficiencia y transparencia en la cadena logística, además de eliminar costos y barreras de acceso a los grandes mercados.
Este tema del acceso a nuevos mercados, el sostenimiento y el refuerzo de los que ya se tienen será clave para el cuatrienio que empieza. Al respecto, Santos afirma que en su gobierno “se continuará la política de transformación productiva destinada a desarrollar sectores de clase mundial, con base en una priorización objetiva, el establecimiento de compromisos y el cumplimiento de metas para el trabajo público-privado”, y que además “se impulsará la relación de Colombia con el mundo a través de tratados comerciales que beneficien al país y que impulsen nuestro sector exportador”.
HABLEMOS DE LA BONANZA
El nuevo Gobierno tiene serias es- peranzas en la bonanza petrolera y minera, pues se prevé aumentar las exportaciones por ese rubro de 5.000 millones de dólares a 60 o 70 mil millones de dólares. En este sentido, una de las primeras propuestas que Echeverry pasará al Congreso será la reforma a las regalías. “De 6 billones de pesos pasaremos a 14 billones en 2014, es decir, de 1 a 2 puntos largos del PIB. La idea es ahorrar un punto y utilizar buena parte de ese punto para pagar deudas, lo que nos ayudará a llegar más rápido al grado de inversión y además bajará los gastos del Gobierno y los intereses”, explicó el nuevo Ministro de Hacienda.
Lo cierto es que a comienzos de junio Colombia recibió ofertas a través de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) por más de 1.000 millones de dólares para la exploración de hidrocarburos en los próximos 15 años. Ecopetrol, por ejemplo, tiene propuestas de exploración y explotación para nueve bloques con un valor de inversión que alcanza los 102 millones de dólares en los próximos tres años.
Estos bloques tienen una extensión aproximada de 2,8 millones de hectáreas y están ubicados en las cuencas de los Llanos Orientales, el Valle Medio del Río Magdalena y costa afuera en el mar Caribe y el océano Pacífico. En cinco de las ofertas presentadas, Ecopetrol tiene una participación del ciento por ciento. De éstas, cuatro están en los Llanos Orientales y una en la cuenca de Tumaco, sobre el océano Pacífico.
Además, el saliente Ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, anunció recientemente que Colombia espera exportar 80 millones de toneladas de carbón en 2010. No olvidemos que el país es el quinto exportador mundial de este mineral, detrás de Indonesia, Australia, Rusia y Sudáfrica, y que buena parte de las exportaciones son para los mercados de Europa, EE. UU. y América Latina.
“La regla de oro es atraer más in- versionistas de talla mundial, con reglas de juego que garanticen la estabilidad a largo plazo y que establezcan claramente la distribución, la destinación y el uso de las regalías, los impuestos y la inversión en las zonas mineras”, explica Santos: “Se establecerán los principios que integren de una manera armónica la economía, el medio ambiente y la responsabilidad social, para garantizar la continuidad del desarrollo”.

Por su parte, Echeverry tiene claro que con esta bonanza se debe ahorrar para el futuro. En el programa del nuevo Gobierno está el plan de crear “un nuevo fondo de ahorro de los ingresos mineros y energéticos para que una sola generación de colombianos no se gaste una riqueza que les pertenece a nuestros hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, tanto como a nosotros. Esa regla intergeneracional también es parte del antídoto contra la revaluación anormal de la moneda y la enfermedad holandesa”.
El objetivo del gobierno que empeza- rá el 7 de agosto, en últimas, es una dinamización de la economía en todos los frentes, a partir de una planeación logística que abra a Colombia hacia el mundo. Porque todo parece indicar que para Santos el milagro se produce a partir de una buena planeación logística.
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