Por: Amado Hernández Gaviria
Con 8.2 kilómetros de longitud,
el Túnel de Oriente reduciría
de 45 minutos a 18
el tiempo del recorrido que a diario
emprenden cientos de pasajeros para
salvar la distancia que existe entre el
Valle de Aburrá, en el Área Metropolitana,
y el Valle de San Nicolás, en el
Oriente Antioqueño, los dos polos de
mayor desarrollo económico, logístico,
industrial, comercial y poblacional del
departamento.
“En estos momentos, sin ningún
inconveniente, usted se gasta de Medellín
a Rionegro 45 minutos por lo menos.
Esto hablando de la vía Las Palmas
porque por la autopista Medellín-Bogotá
se toma más tiempo. Con el túnel,
calculando la salida desde el Country
Club en El Poblado, nos gastaríamos
18 minutos para llegar a Rionegro, pleno
Valle de San Nicolás”, explica Jaime
Ramírez Ossa, gerente de la Concesión
Túnel Aburrá-Oriente S.A..
Aunque la nación ya cuenta con el
Túnel de la Línea, el más extenso del
continente con 8.6 kilómetros y diseñado
como solución para el transporte
de carga, con el Túnel de Oriente el
país tendría el de mayor longitud dentro
de perímetros urbanos, proyectado
para el transporte de pasajeros especialmente
y vehículos de carga tipo
C30, con capacidad para cuatro y seis
toneladas.
Según los cálculos del proyecto,
por la ruta Las Palmas pasan cada
día unos 7.500 carros que se dirigen
al Oriente Antioqueño. Con la construcción
de este ducto y teniendo
en cuenta su capacidad máxima de
ventilación, transitarían entre 17.500
y 18.000 vehículos diariamente, proyección
que se alcanzaría entre los
años 2015 y 2020.
La Conexión Vial Aburrá-Oriente
constaría de dos túneles según Ramírez
Ossa: “El que estará saliendo desde
el intercambio vial llamado Boltimore,
en el Seminario Mayor, de 800
metros. Después vendrá un tramo de
4.5 kilómetros tipo mirador, a media
ladera, con viaductos y túneles cortos
de 30 a 40 metros de longitud hasta
llegar al portal occidental del otro
túnel, en la vía Santa Elena, el cual
tendrá 8.2 kilómetros de largo y desembocará
en Sajonia, portal oriental,
a sólo unos metros de la glorieta del
aeropuerto”.
Se trata de una vía rápida, 60
km/h, y un túnel con una pendiente
longitudinal de 2.25 % y una transversal
de 2 %, que evitará el ascenso
hasta los 2.200 metros de altura para
salvar la cordillera. Además, tendrá
un alineamiento recto en su mayoría,
con una curva derecha en el inicio y
una izquierda al final. Estará dotado
de bahías de parqueo cada 400 metros
en forma alternada, más futuras
ventanas de conexión entre los dos
tubos. La ventilación se ajustará a las
normas europeas vigentes.
El túnel contará con un sistema de
equipos electromecánicos compuesto
por los edificios de control (uno en
cada portal), sistema de ventilación,
iluminación, sistema contra incendio,
suministro de energía, señalización y
control para su operación. “Este sería
un túnel superior en técnica, infraestructura,
cantidad de tráfico y comodidad
con respecto a los que hay en
Colombia. La idea es que cuente con
la ingeniería más actualizada que pueda
llegar al país”, acota Ramírez Ossa.
Proyecto con historia |
El Túnel de Oriente, una idea que
brotó en la década del 60 cuando hablar
de logística, competitividad y tratados
de libre comercio sonaba casi
a ciencia ficción, es hoy el megaproyecto
más importante dentro del plande infraestructura vial que el departamento
de Antioquia busca construir.
De acuerdo con sus promotores,
esta obra no sólo salvaría a Antioquia
de sus 40 años de atraso en infraestructura
vial, sino que también evitaría
el colapso de Medellín, cuya explosión
demográfica la ha llevado a expandirse
no sólo hacia las laderas de sus
montañas sino también en dirección
de las localidades vecinas que tienen
asentamiento en los valles de Aburrá
y San Nicolás respectivamente.
“Se busca darle expansión a Medellín,
darle crecimiento a Antioquia
en su parte oriental, darle mayor facilidad
de movimiento ya que el crecimiento
poblacional que se tiene
previsto en los próximos años no lo
aguantará la ciudad, por lo cual tendrá
que crecer hacia afuera”, afirma
el ingeniero Jaime Ramírez Ossa.
Medellín, que entre 1993 y 2005
experimentó uno de los mayores crecimientos
poblacionales de su historia
con un 42%, pasando de 1.562.244
habitantes a 2.223.660 según el DANE,
coincidió con la creciente explosión demográfica
verificada en el Oriente Antioqueño,
al menos en la subregión del
Altiplano o Valle de San Nicolás, donde
los nueve municipios que la componen
crecieron por encima del 50%. Allí, en
el mismo período, de 170.568 pobladores
se pasó a 267.633.
Con más gente trasladándose desde
Medellín y todo el Valle de Aburrá
hacia el oriente, debido a la expansión
comercial e industrial de esta
zona, a las actividades del Aeropuerto
Internacional José María Córdova, a la
creación de la Zona Franca, a la construcción
de instituciones académicas,
al desarrollo urbanístico y también
por el fuerte flujo de pasajeros que a
diario vienen desde allí hacía el Área
Metropolitana, la optimización de una
vía que acorte las distancias entre ambos
puntos pasó de ser un sueño de
los arrieros de la década del 60 a una
exigencia de los tiempos modernos,
tan dinamizados por el fenómeno de
la competitividad.
“Desde el punto de vista industrial,
comercial, económico y de vivienda
esta obra traerá todas las ventajas
imaginadas. Si usted piensa en el Medellín
y la Antioquia que les debemos
dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos,
seguramente esperará que ellos
queden con todas las facilidades de
movilización y todas las posibilidad de
establecerse donde quieran”, explicó
el concesionario.
Más que una obra para activar
el transporte de carga pesada, el
cual seguiría utilizando la autopista
Medellín-Bogotá, el Túnel de Oriente
sería una alternativa ideal para el
transporte de pasajeros y para los
transportistas de productos agrícolas
e industriales que emplean vehículos
de tonelaje medio. Con el túnel, ellos
verían fusionarse los valles de Aburrá
y San Nicolás como si fueran dos
grandes barrios de Medellín.
Ventajas logísticas |
El Túnel de Oriente, que según datos
tentativos podría tener un costo
aproximado a los $630 mil millones y
que empezaría a ejecutarse desde el
4 de enero de 2010 si el gobernador
de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, le
da el aval, se convertiría no sólo en
la obra que acercaría a los dos valles
paisas sino también a Medellín con
Bogotá y el interior del país.
Programado para hacerse en un
período de cuatro años si consta de
un sólo tubo, o cinco si se hacen los
dos, este canal reduciría por lo menos
en 45 minutos o una hora el viaje desde
la Capital, ahorro en tiempo que
seguramente crecería con la actual
construcción de la doble calzada entre
los municipios de Santuario y Puerto
Triunfo. Al conectarse esta ruta con
el Túnel de Oriente mediante una vía
anexa, el arribo a Medellín sería mucho
más rápido.
“Si se viene del oriente o desde
Bogotá hacia Medellín, esta obra representaría
hasta 45 minutos de diferencia
o más, lo cual es mucho tiempo
cuando se habla de un viaje que
suma nueve o diez horas por terreno
quebrado. Serían 45 minutos menos
de gasolina, de desgaste del vehículo,
de cansancio... Este terminaría siendo
un viaje demasiado cómodo y agradable”,
manifiesta el ingeniero Jaime
Ramírez Ossa.
En el ámbito local la conectividad
evidenciaría una evolución notable,
de la cual no sólo se beneficiarían
los usuarios del servicio público o del
transporte particular. La subregión
del Oriente Antioqueño y en especial
la del Altiplano, constituida por
los municipios de Rionegro, Marinilla,
Guarne, El Santuario, El Carmen,
El Retiro, San Vicente, La Unión y
La Ceja, revitalizaría sus actividades
agrícolas, industriales y comerciales
al tener una mejor conexión no sólo
entre sí sino también con Medellín y
el Área Metropolitana.

El Oriente, rico en frutas, hortalizas,
tubérculos, maíz, fríjol e incluso
café, aporta el 60% de los productos
agrícolas cultivados en Antioquia.
La región es considerada la principal
despensa del departamento y una de
las más importantes del país. El envío
de sus cosechas hacia Medellín se
hace normalmente en camiones medianos
que bien podrían aprovechar
el nuevo camino. La zona, llamada
también la “Ruta Verde” o la “Suiza
de Antioquia”, es un apetecido
destino turístico que demanda un
importante tráfico vehicular.
“Este túnel tendría inclusive mucho
más impacto del que tuvo el Túnel
de Occidente debido a la región. Esta
es una región con muchas universidades,
una gran población, en oriente
hay demasiadas factorías, hay muchos
elementos de producción... Todo esto
obligará a que una gran cantidad de
gente busque vivienda al lado de sus
propios trabajos, universidades y colegios.
Por esto ya hay mucha gente
emigrando hacia el oriente”, explica
el gerente de la Concesión.
En esta zona tienen asentamientos
grandes empresas que de una u otra
forma dependen del contacto con
Medellín, sea por su comercio o porque
se convierte en punto de transición
para conectar con otras regiones
del país, como la Costa Atlántica o el
Eje Cafetero. Entre las compañías más
destacadas están: Cultivos del Caribe,
Riotex, Vestimundo, Avinal S.A.,
Compañía Nacional de Chocolates ,
Imusa, Productos Familia, Pintuco, Argos,
Eurocerámica, etc..
Alas para el José María Córdoba |
Esta obra terminaría convirtiéndose
en el trampolín logístico tanto del
aeropuerto Internacional José María
Córdova como de la Zona Franca
adjunta, la cual ha generado más de
4.500 empleos desde su creación, un
par de años atrás, derivados de las
64 compañías allí establecidas inicialmente.
Aunque es el segundo terminal
aéreo del país en transporte de carga,
después de El Dorado de Bogotá, con
21.917 toneladas enviadas a destinos
internacionales y 8.585 a nacionales
durante el período enero-abril de
2009, la actividad del José María Córdova
incrementaría al verse rodeado
por una red de vías mejoradas y un
túnel que lo pondría a 20 minutos de
Medellín.
Con el aeropuerto Olaya Herrera
como competidor, dada su ubicación
cerca al centro de Medellín, el José
María Córdova hoy apenas es el tercer
aeropuerto en transporte de pasajeros
en el país, detrás de El Dorado y
el Bonilla Aragón de Cali. Entre enero
y abril de este año salieron desde Rionegro
562.936 pasajeros en vuelos nacionales
y 194.243 en internacionales.
En el Olaya, durante el mismo lapso, se
embarcaron 352.462 personas hacia
destinos nacionales, lo cual cuantifica
su dura competencia ante el terminal
del oriente.
“Nosotros consideramos que estos
túneles son urbanos y en ese concepto
el aeropuerto de Rionegro es urbano.
Al quedar urbano como el de Medellín,
con una vía como ésta, pienso que
disminuirá la actividad del Olaya y crecerá
la del José María Córdova, por la
rapidez de la vía, por seguridad, por
comodidad y por las rutas internacionales
de éste. Ya no habría que ir hasta
Bogotá para movilizarnos hacia el
exterior, toda la zona quedaría mucho
más ágil”, afirma Ramírez Ossa.
El túnel provocaría la evolución
del sistema vial del oriente cercano,
hoy constituido por un laberinto de
pequeñas vías. “Dentro del proyecto
de la concesión existe una vía que se
llama Belén-Aeropuerto. Esta sería una
doble calzada que llegaría al José María
Córdova, hecha con el fin de darle
facilidades de conectividad a los municipios
del oriente con el aeropuerto y a
la vez con la vía de los túneles”, explica
el ingeniero Ramírez.
Sea porque vayan hacia el aeropuerto
o porque busquen conectividad
con Medellín, esta malla vial agilizará
el transporte de las flores con sello de
exportación que produce La Ceja. Los
cultivos de corte bajo de invernadero
representan el 99% del total del cultivo
del Departamento y el 10% de
producción nacional. También la locería
tipo exportación de El Carmen,
los muebles antiguos fabricados en
madera por El Retiro o los textiles producidos
por las compañías ubicadas en
Rionegro.

Si bien hoy se está a la espera de
una determinación con respecto a la
construcción del túnel, el ambiente
es bastante favorable según lo manifestado
en varios escenarios por el
gobernador de Antioquia, Luis Alfredo
Ramos: “Como gobernador estoy
interesado en echar para delante con
el túnel. Es un gran desafío. Hemos estado
en reuniones con ingenieros, con
los concesionarios de las otras vías y
vemos una gran posibilidad de que se
pueda tomar esta decisión”. La obra
se llevaría a cabo con recursos provenientes
de peajes, con aportes del gobierno
departamental y municipal así
como de los concesionarios.
Para el gerente de la Concesión
Túnel Aburrá-Oriente, sociedad constituida
por 54 accionistas, en su mayoría
firmas constructoras de Antioquia
y el país, hay dos argumentos esenciales
para que el proyecto sea aprobado:
“Yo soy muy optimista de que
esto se dé por dos razones: la primera
porque esto es una necesidad en la
región. Sin esto la región no echa
adelante, y segundo porque debemos
desatrasarnos en infraestructura y
Antioquia merece tener este tipo de
avances”. |
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