Por: Jóse Martin
El desplome de la que fuera la
compañía símbolo de la economía
norteamericana sienta un
precedente fundamental para los actuales
tiempos de crisis. De llegar a ser
el ícono más representativo del progreso
de los norteamericanos, como parte
fundamental para sacar al país de la crisis
del 54 y en su momento ser el ‘futuro
asegurado’ para cualquier empleado,
hoy es una compañía con una deuda
enorme y una intervención estatal de
alrededor del 60%.
Las políticas económicas del presidente
Obama, que no gozan de la
mejor popularidad entre el ciudadano
norteamericano, han estado dirigidas a
la reestructuración del sector automotriz
como el más fuerte en el imaginario
de la gente.
Un sondeo de Wall Street Journal y
NBC News evidenció que un 56% de
los encuestados se opone a dar ayuda
financiera a General Motors a cambio
de una participación del Estado en la
compañía, lo que demuestra que aún
se mantiene la idea del espíritu libre
de la empresa privada en los Estados
Unidos. Y es que la quiebra de esta ‘gigante’
automotriz no sólo representa
la tercera más grande en la historia del
país, sino la primera si sólo se incluye al
sector de manufacturas.
Pero ante el efecto mediático de la
palabra ‘quiebra’, hay que aclarar que
no significa que General Motors vaya
a entrar en un proceso de liquidación.
El ‘Capítulo 11’ es una ley que en los
Estados Unidos provee herramientas y
mecanismos para que las empresas reestructuren
sus procesos a todo nivel y
generen viabilidad y eficiencia. Entrar
en el ‘Capítulo 11’ no significa que la
empresa va a desaparecer pero tampoco
significa que recuperará el prestigio
que empezó a adquirir por allá a comienzos
del siglo XX.
Ante el cierre eminente de ensambladoras
y plantas, los despidos masivos
y la eliminación de distintas marcas,
GM busca enfatizar su producción en
modelos económicos y más cercanos
al bolsillo del consumidor, por ejemplo
con el desarrollo de automóviles eléctricos,
modelo que se había empezado a
trabajar años antes pero se abandonó.
La influencia en la gigante 'Colombia' |
Los procesos que vive en Estados
Unidos la que ahora se llamará GM
Company, luego de su proceso de
reestructuración, no tienen ninguna
incidencia directa en Colmotores; así
lo afirma Juan Manuel Hoyos, gerente
de mercadeo de la filial colombiana:
“Lo que sucedió en Estados Unidos
fue un proceso de reestructuración
pero en nada afecta a Colmotores y
por eso Colmotores es una empresa
independiente y autosostenible. Nosotros
acabamos de hacer un estudio
de mercado en el que justamente le
preguntamos a los clientes que después
de todo ese proceso de crisis
qué pensaban, qué les preocupaba de
Colmotores. El 50% nos contestó que
sabía que Colmotores estaba bien. El
cliente sabe que es un tema independiente
y que no tiene ninguna influencia
el tema de Estados Unidos”.
No obstante, existe una preocupación
por la imagen de la compañía,
por el imaginario que puedan tener los
clientes, ya que el ambiente en el sector
automotriz en general es de una crisis
que va ligada con los difíciles momentos
que pasa la economía mundial y,
por supuesto, con la quiebra de GM.
Por eso Colmotores se cura en salud
y es un tema que no dejan de lado,
tanto con estrategias encaminadas a
enganchar a los clientes como con el
seguimiento de lo que los consumidores
piensan.
“Hemos implementado estrategias
innovadoras, hemos salido justamente
a que sean nuestros propios clientes
los que ratifiquen por qué quieren la
marca y lo hicimos durante los primeros
seis meses, hicimos toda una campaña
que se llamaba Fan Chevrolet , la
cual es bidireccional, es decir, nosotros
teníamos unas promociones pero a su
vez eran los clientes los que salían a
hablar de por qué eran fans, que era
en lo que confiaban en la marca, qué
era lo que sentían y eso fue muy interesante.
Realmente por eso estamos
creciendo, porque la marca reconoce
el respaldo, la tradición, nuestra red de
concesionarios, los precios, el producto”,
afirma Juan Manuel Hoyos.
Ahora bien, el balance general de
ventas de la ‘gigante’ colombiana es
positivo y ahora su objetivo se centra
en la interacción con los clientes, en
la fidelización a través de campañas
y programas que buscan atraer a los
clientes con promociones atractivas.
Según el gerente de mercadeo de
Colmotores, “en los próximos días vamos
a tener un plan al aire en el que por
$300.000 mensuales se pueden llevar
un carro nuevo, dando un enganche inicial
del 20%. Es decir que un cliente llevando
en este momento un Spark, que
cuesta $21 millones aproximadamente,
lleva el valor de su vehículo viejo que
más o menos puede venderlo en $6
millones, con unas cuotas de $300.000
se puede llevar un vehículo nuevo que
realmente es un plan muy atractivo”.
¿Y la logística? |
Teniendo en cuenta la importancia
de una compañía como Colmotores,
no es poca su incidencia en los procesos
logísticos del país. Temas como
el TLC han generado la renovación
de flotas de compañías en las que el
transporte es fundamental, y por eso
Colmotores sabe de la importancia de
su aporte a la logística en todo el territorio
colombiano.
Para Juan Manuel Hoyos, “en el
tema de camiones la participación del
mercado que tenemos es del 50%,
es decir, la mitad de los camiones que
transportan los víveres, la logística del
país, son Chevrolet y eso se logra gracias
a la confianza de nuestros consumidores.
Hemos crecido muchísimo en
el segmento de camiones y en todo el
tema de carga gracias a que las empresas
grandes que están renovando sus
flotas están confiando cada vez más en
la marca Chevrolet. En este momento
casi la mitad de los camiones que están
circulando en Colombia son nuestros”.
En conclusión, la importancia de una
compañía como Colmotores es fundamental
para el desarrollo económico de
Colombia, entendiendo la dimensión de
su mercado, la influencia de su órbita en
la logística del país y su fuerza laboral.
Para los norteamericanos GM fue
durante mucho tiempo el motor de
su economía, y para los colombianos
es menester entender el papel de un
‘gigante’ del mercado automotriz que
sigue mirando hacia adelante.
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