Por: Redacción Logística
Gaseosas, jugos de frutas,
aguas naturales o saborizadas,
cervezas, vinos y licores,
más nuevos productos como alcopops
–jugos alcohólicos–, bebidas
energizantes, té helado y
cocteles listos para consumirse,
son bebidas que año tras año reducen
la participación en el
mercado mundial de los
tradicionales café, chocolate
o té. El crecimiento en su
demanda marca un alto nivel
de exigencia para el sector del
envase, pues a la necesidad de
aumentar la cantidad de envases
producidos se suman los crecientes
requerimientos en calidad,
higiene, conveniencia y funciones
complementarias como la publicidad
y el mercadeo.
El plástico, en concreto el PET (polietilentereftalato),
es el material más popular
para el envase de bebidas. Su oferta
y demanda crecen permanentemente, a
costa del vidrio en la mayoría de los casos.
Una de las razones del éxito de losenvases PET es su capacidad retornable,
a la que se suman las variadas posibilidades
que ofrece la técnica de moldeo por
soplado-estirado. La forma y el volumen
de las botellas de PET se pueden adaptar
según los distintos requerimientos del
producto, la marca o el mercado.
El consumo mundial de botellas de
PET, en especial en gaseosas y aguas
minerales, casi se ha duplicado desde
hace seis años, pasando de 6,5 millones
de toneladas en 2000 a cerca de
16 millones en 2008 (equivalentes a
casi 350.000 millones de botellas).
Otro objetivo de la industria relacionado
con el PET es la reducción de
peso de las botellas, para aumentar la
rentabilidad del negocio con los consecuentes
ahorros del material. Un menor
consumo de material –sobre todo
en el anillo soporte– genera ahorros
importantes en la producción.
La flexibilidad del PET permite que
una botella de 500 mililitros pese menos
de 10 gramos y que se pueda comprimir
para enviar a las embotelladoras, de tal
manera que genera ahorros en transporte
y embalajes. Además, esta flexibilidad
les permite a los fabricantes de botellas
–y a sus clientes, las empresas que
fabrican los líquidos– trabajar con total
libertad formas, texturas (lisas o rugosas,
para que la superficie no resbale), y hasta
producir menor ruido al aplastarse.
El diseño toma fuerza |
No es una novedad decir que las botellas
y envases de las bebidas hoy cumplen
una función adicional de apoyar el
posicionamiento de marca y el mercadeo.
El PET y los demás plásticos brindan
la máxima flexibilidad para crear
envases con diseños creativos, diferenciados
del estándar y en algunos casos
arriesgados, que permiten transmitir,
más allá de etiquetas y colores, la imagen
y las características de una marca.
Pero no sólo el plástico apunta a
apoyar marcas y mercadeo. Las latas
de bebidas son livianas, pueden almacenarse
fácilmente, son irrompibles y
fáciles de abrir, convencen por la larga
conservación de los productos y sus excelentes
propiedades de reciclado.
Las latas también han evolucionado
ante el reto de apoyar el diseño y la
marca, y gracias a una nueva laca resultan
más brillantes y ofrecen mayor contraste
y resolución en las impresiones
directas sobre la lata. Hoy este proceso,
gracias al offset y a la impresión digital,
permite usos como la rápida producción
de ediciones especiales de envases
–durante poco tiempo y en cantidades
pequeñas– y el uso de imágenes en calidad
fotográfica.
Las latas, además, también pueden
incluir estampaciones en relieve,
aunque las técnicas todavía están en
pleno desarrollo.
Otra ventaja destacable de este tipo
de envase es su bajo peso. Una lata de
tamaño estándar pesa sólo 22 gramos,
y las latas de aluminio de un espesor de
0,25 milímetros pesan cerca de la mitad.
Siempre vigente: el vidrio |
Si bien ha sido desplazado por el
plástico, el vidrio es un material muy
útil cuando se requiere alta resistencia mecánica y química. Su capacidad de
conservar el sabor, el olor y la integridad
de los líquidos que contiene, y el ser un
material inerte, impermeable e higiénico,
son características aún muy valoradas
por los fabricantes de productos y
por las embotelladoras, aunque su peso
y otras desventajas lo hayan relegado a
un segundo plano.
Un punto a favor del vidrio, en especial
en los países donde la conciencia
ambiental es mayor, es su buena
imagen como material natural y fácilmente
reciclable, y la percepción de
que el plástico atente contra el ecosistema
–algo que no es cierto en todos
los casos–.
Ante la amenaza del PET y los demás
plásticos, la industria del vidrio
acelera su paso en la búsqueda de
botellas más livianas e igual de resistentes
que las elaboradas de manera
tradicional, que tienen el potencial de
ser transportadas en las mismas cajas
de las botellas plásticas. También avanza
en técnicas de revestimiento que
otorguen mayor atractivo visual a los
envases, por ejemplo la ilusión de que
tienen escarcha, y una mayor protección
a la superficie exterior.
Bolsas, en crecimiento |
El plástico ha tomado el liderazgo
en la fabricación de botellas y vasos,
las bolsas plásticas contenedoras de bebidas
siguen mordiendo una parte del
pastel de los envases de bebidas.
Ventajas como el menor consumo
de espacio en las alacenas y las neveras
de los hogares, o en las máquinas industriales,
así como los menores costos
y el menor consumo de materia prima
–sólo 4 gramos para envases de 200
mililitros–, han hecho que las bolsas
plásticas sean cada vez más populares.
La demanda de este tipo de envase registra
crecimientos de alrededor del 10
por ciento anual.

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