Por: Amado Hernandez Gaviria
Si el ferrocarril de Antioquia significó
para el departamento tres
o cuatro décadas de adelanto
económico, y fue el detonante de más
estrépito para la revolución industrial,
el proyecto Autopistas de la Montaña
representará para esta región la recuperación
de unas cuatro décadas de atraso
en materia de viabilidad y, a la vez,
significará la obra por excelencia de la
competitividad.
“En Antioquia se trunca toda la red
nacional de autopistas. Este proyecto
le sirve al departamento y a toda la nación.
Desde el punto de vista de país,
este paquete de vías es el más importante
y ya comenzó a desarrollarse”,
explicó el ministro de Transporte Andrés
Uriel Gallego, refiriéndose a los tramos
ya contratados por el gobierno, San
José del Nus, Camilocé y Don Matías,
los cuales representan la ‘cuota inicial’
de este megaproyecto.
Con 900 kilómetros de vía, segmentados
en cuatro dobles calzadas, y una
inversión aproximada a los $5,6 billones,
Autopistas de la Montaña será la obra
que conectará a Antioquia con Puerto
Berrío, Caucasia, Eje Cafetero y Urabá,
cuatro puertas que ponen a este Departamento
de cara a Colombia y, a través
suyo, a Colombia de cara al mundo.
La obra, entregada en concesión a
Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), contará
con aportes de la Nación: $1 billón, el
equivalente al 50% acordado por los entes
gubernamentales; el Departamento:
$600 mil millones, 30%; y el Municipio:
$400 mil millones, 20%. ISA se encargará
de aportar los $3,6 billones restantes.
“Estamos hablando de una inversión
importante a 13 años de construcción
y 40 años de concesión, en los cuales
ISA será la firma encargada de mantener,
construir y explotar estas vías, así
como de darle operatividad y mantenimiento
a otros 1.251 kilómetros”, declaró
Lina Vélez de Nicholls, presidenta
de la Cámara de Comercio de Medellín
para Antioquia, entidad del grupo Infraestructura
para la Competitividad, responsable
de liderar este megaproyecto.
Con Autopistas de la Montaña, Antioquia
resolverá uno de los problemas
de viabilidad más complejos y por el
cual ha perdido competitividad durante
los últimos años. “Sin estos proyectos
Antioquia y el Valle de Aburrá quedarían aislados del desarrollo nacional y
sería catastrófico para esta región, para
su competitividad y su progreso”, afirmó
el ministro de Transporte.
La obra comenzará a ejecutarse a
partir del año 2011, mientras se firma
el convenio ínteradministrativo, se definen
cronogramas, equipos de trabajo,
se aseguran las vigencias futuras y
se empiezan los estudios por parte de
ISA. “La empresa empieza a ejecutar
las carreteras una vez firmado el convenio ínter administrativo, que se tiene calculado en el primer semestre del año
2010, y además empieza a asumir por
períodos el mantenimiento de 1.300
kilómetros. Es un proyecto muy grande
que implica no sólo la construcción sino
también el mantenimiento de vías fundamentales”,
recalcó la ejecutiva.
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A menos horas del mar |
De las cuatro dobles calzadas, la de
Urabá será la principal, la de mayor impacto
logístico, económico y comercial.
En esa zona se encuentra el puerto de
Turbo, punto estratégico debido a su
cercanía con el Canal de Panamá y su
directa conectividad con Centro América
, Estados Unidos y los países de la
Unión Europea. De los cuatro pasillos
viales este será el más extenso: 338 kilómetros,
y el que exigirá mayor inversión:
$2,4 billones, más $1,8 billones
por concepto de operación y mantenimiento
durante 40 años de concesión.
Al Golfo de Urabá se accede actualmente
con dificultades. Al construirse
un corredor moderno que reemplace
al que hoy funciona a cuenta gotas,
debido en parte a la accidentalidad del
terreno, los derrumbes y su mal estado
los transportadores reducirán de 10 a 5
ó 6 horas el tiempo de recorrido desde
Medellín, lo que tendrá positivas consecuencias
no sólo en el ahorro del tiempo, sino también en los gastos de mantenimiento
preventivo y por desgaste
del vehículo.
A través de esta ruta no sólo saldría
un buen porcentaje de los productos
de exportación provenientes del sur del
país, también sería el canal por el cual
entrarían de forma rápida y más económica
las miles de toneladas de mercancías
de importación que tienen que
atravesar todo el país. Con esta nueva
infraestructura la competitividad estará
al orden del día, magnetismo con el cual
habrá una mayor atracción de inversión
y capital extranjero.
El Golfo está a 739 kilómetros de
Bogotá, 362 menos de los que habría
que recorrer desde la capital de la República
hasta Cartagena, ciudad que se
halla a 1.101 kilómetros.
Para Antioquia, los planes logísticos
de todas las industrias y empresas comercializadoras
ubicadas en el Área Metropolitana y en el Valle de Aburrá también
se verían altamente favorecidos.
En vez de transitar los 643 kilómetros
en dirección del puerto cartagenero,sólo recorrerían unos 340 kilómetros,
casi la mitad del tramo, que son los que
distancian a Medellín de Urabá.
El Eje Cafetero también contará con
otra excelente opción. Manizales, que
está a 980 kilómetros de Cartagena,
tendrá la posibilidad de contactar con
puerto en el Atlántico utilizando las
Autopistas de la Montaña, que le representarán
poco más de 500 kilómetros
de viaje, es decir, casi 400 menos de los
de la ruta a Cartagena.
“Esta es la solución vial de conectividad
de Antioquia con el resto de
Colombia, y es el proyecto de mayor
impacto en el desarrollo económico y
en la potencialidad de competitividad
de la región. Este proyecto, de alguna
manera, es el fruto de las alianzas de
los entes públicos y los privados y de
los esfuerzos de los tres niveles del Estado:
Nación, Departamento y Municipio.
Es el proyecto de mayor impacto que
pueda concebirse en Antioquia”, argumentó
Andrés Uriel Gallego, ministro
de Transporte.


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