Por: Ariel Gerardo Soto H.
A lo largo del año el precio del dólar en Colombia sufrió constantes altibajos debido unas veces al alto precio del petróleo o a la especulación en el mercado de divisas, y otras a las malas noticias sobre la salud de la economía norteamericana, pero siempre con efectos que pusieron en aprietos a toda la cadena logística en Colombia durante el 2008, especialmente a exportadores y transportistas de carga.
La divisa norteamericana abrió el año en $2.014,76 y casi de inmediato comenzó a caer, hasta que el 19 de junio llegó al mínimo histórico de $1.652,41. A partir de ahí su precio ha venido subiendo por efecto de la aguda crisis financiera internacional, que lo ha hecho superar incluso los $2.300 por dólar.
Según los expertos, cuando el dólar se devalúa influye notoriamente en el aumento de los precios del petróleo en los mercados internacionales, ya que la divisa estadounidense funciona como unidad de cuenta en la valoración del crudo, como medio de cambio en los mercados del hidrocarburo y como depósito de valor (reservas) en los bancos centrales de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Para el vicepresidente técnico de Stanford Bolsa y Banca, Álvaro Camaro, el comportamiento del precio de la divisa durante la primera mitad del año se vio influenciado además por la expectativa de crecimiento de la economía nacional, que entonces era mayor de la que estamos observando hoy. También había una proyección de inversión extranjera directa que llegaba a los 12 mil millones de dólares (hoy se calcula que apenas alcanzará los 10.000 millones), y contribuía la gran diferencia en tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos.
Mientras aquí el Banco de la República insistía en elevar su tasa de referencia hasta llegar al 10%, con lo que restringía el acceso al crédito al hacerlo más caro para controlar la inflación, en el país del norte la Reserva Federal, que es el banco central más grande del mundo, la estaba bajando agresivamente para dejarla en 1,5% y así estimular su consumo interno y contener la crisis financiera que se avecinaba.

Esta diferencia de tasas hizo que los inversionistas prefirieran una economía donde su dinero rindiera al 10% y no a una en la que el interés es de apenas 1,5%, inundando de dólares baratos el mercado local. En general, el dólar de la primera mitad del año estuvo débil frente a casi todas las monedas del mundo, especialmente frente al euro.
Exportadores afectados |
El sector exportador estuvo a punto de ahogarse por los efectos de la revaluación del peso hasta casi llevarlos al cierre de sus negocios. En junio, cuando el precio de la moneda norteamericana alcanzó su nivel más bajo, el presidente de Analdex, Javier Díaz, dijo que si la situación no mejoraba las empresas tendrían que reducir sus plantas de personal e incluso dejar de producir.
“El temor es que se tenga que reducir el empleo y cesar operaciones de exportación porque con la tasa de cambio en $1.600, el negocio no da la rentabilidad que se requiere para seguir adelante y muchos empresarios prefieren cerrar, que seguir perdiendo plata”, afirmó el directivo.
En su momento el Gobierno Nacional adoptó medidas como la restricción al ingreso de capitales extranjeros de corto plazo o ‘capitales golondrina’, pero de poco sirvieron ante un panorama internacional tan denso como el que se presentaba en el momento, y fueron las condiciones y presiones de los mercados extranjeros las que finalmente hicieron subir de precio al dólar.
El Gobierno eliminó ese control a los capitales extranjeros en octubre pasado y, según el presidente Álvaro Uribe, lo hizo con el fin de facilitar el acceso a recursos en moneda extranjera y evitar que “se estrechen y agoten las fuentes de financiación”.
Recientemente, el Jefe de Estado reiteró que lo más conveniente para el país es tener una tasa de cambio estable y competitiva: “así como temíamos mucho a que esa tasa se apreciara más, también tememos a que se dispare la devaluación. Lo que necesita Colombia es mantener la liquidez, las fuentes de financiamiento y contribuir a que haya estabilidad en la tasa de cambio”.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, explicó que medidas para detener la revaluación del peso tales como reducir aranceles, restablecer el Certificado de Reembolso Tributario (CERT), y otras encaminadas a mitigar su impacto en sectores intensivos en mano de obra, buscan preservar las fuentes de trabajo.
Según el Ministro, a lo anterior se suma la urgencia que tiene el país de hallar más yacimientos de hidrocarburos para no depender tanto del mercado internacional y de “aplazar el impacto negativo que esto tendría en la oferta de divisas que Colombia necesita mientras logra diversificar sus exportaciones y aumentar su competitividad”.
Efecto dominó |
El los primeros meses del año, con la economía norteamericana en crisis y el precio del dólar bajando por todo el mundo, el petróleo comenzó a subir encareciendo todos sus derivados, principalmente los combustibles y por supuesto el transporte de carga.
El precio del dólar es clave en la valoración del crudo ya que las principales referencias de éste, Brent y WTI, están denominadas en la moneda norteamericana y las negociaciones en los mercados internacionales de petróleo se hacen también en dólares.
Mientras los exportadores anunciaban bajas sensibles en sus volúmenes de negocio, en un efecto dominó los transportadores sentían la reducción de sus utilidades al disminuir la cantidad de mercancías que llevaban de un punto a otro de la geografía nacional, mientras lidiaban con los incrementos en el precio de la gasolina y el ACPM.
En Colombia el elevado costo de este combustible, muy usado por los conductores de camiones por su menor costo y porque buena parte de los modelos vienen con motores Diesel, afectó tanto al gremio de los transportadores de carga que el presidente de Colfecar, Jaime Sorzano, le propuso al ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, congelar el precio del galón y reducir los impuestos a los combustibles para tratar de aliviar en algo su delicada situación.
“No es equitativo para los transportadores tener que correr con el aumento en los precios internacionales del petróleo y, a la vez, con una carga impositiva interna establecida para combustibles como el ACPM”, dijo el dirigente gremial.
Colfecar asegura que el peso que tiene el precio del ACPM en la canasta de costos del transporte de carga por las carreteras de Colombia es de 38,78%. Según la tabla de referencia que publica mensualmente el Ministerio de Minas y Energía, el también conocido como Diesel sufrió los coletazos del alza mundial en los precios de los derivados del hidrocarburo.
En enero cada galón del combustible se conseguía en las estaciones de servicio en promedio a $5.600. Hoy su precio oscila entre $6.100 y $6.300; 12,5% más de lo que se pagaba al comenzar el 2008.
Por su parte, el precio de la gasolina al comenzar el año rondaba los $6.740 por galón. Hoy cuesta cerca de $7.600, un incremento de 12,75% en lo que va corrido del año.
No sólo subieron los combustibles, otros productos que usan petróleo en su fabricación como aditivos, lubricantes y neumáticos también elevaron su precio, por lo que los transportadores se vieron en la necesidad de trasladar los sobrecostos de operación a los generadores de carga.
Pero sólo hasta agosto se fijó una nueva tabla de fletes, definida en la resolución 3175 de 2008 del Ministerio de Transporte. Según esta norma, cada tonelada que sale del puerto de Buenaventura con destino a Bogotá le cuesta a su dueño $91.513, desde el mismo puerto a Medellín cuesta $85.133, mientras que de Cali a Barranquilla la tonelada se mueve a $118.850.
Los transportadores hoy se muestran optimistas y creen que gracias a que el precio internacional del petróleo está bajando por la reducción de la demanda mundial del crudo, en Colombia se registrará un alivio en las tarifas internas de comercialización de combustibles, especialmente de ACPM.
Según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la demanda global de petróleo en 2008 será de 86,8 millones de barriles diarios. La AIE proyecta que para 2009 el consumo subirá hasta 87,6 millones de barriles diarios es decir, 900 mil barriles más que este año.
Cambia la tendencia |
Después de mitad de año el panorama cambió mucho, al punto que el dólar hoy se cotiza alrededor de $2.300. La causa principal de este giro en la tendencia es la crisis financiera mundial que ha hecho quebrar a importantes bancos de Estados Unidos y que tiene en la cuerda floja a la economía de ese país.

Por efecto de la crisis, en todo el mundo se está presentando una gran demanda de dólares que ha hecho escasear la moneda en países como Colombia, donde antes había muchos, ya que esa divisa sigue siendo considerada un buen refugio por los inversionistas como protección en casos extremos como el actual.
Los analistas coinciden que a pesar de que la economía de Estados Unidos se está debilitando, sigue siendo la más grande y fuerte del mundo: “los agentes del mercado prefieren salir de activos denominados en pesos y migrar a activos seguros en Estados Unidos, y esto implica amplias demandas de dólares”, dice el vicepresidente técnico de Stanford Bolsa y Banca.
Según Camaro, al finalizar 2008 los colombianos pagarán entre $2.130 y $2.200 por cada dólar. El experto prevé que en el 2009 la divisa seguirá subiendo.“La tendencia devaluacionista de las monedas de economías emergentes como la colombiana y la recuperación del dólar en el mundo van a ser una constante. El próximo año las monedas de América Latina se seguirán devaluando en un contexto de menor crecimiento económico y caída en el precio del petróleo, para llegar al año entrante a cotizaciones cercanas a los $2.500 por dólar”, afirma el especialista.
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