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Colombia, un país con química

 
barriles

 

Mientras la nación se acoge a la reglamentación derivada del Decreto 1609, sobre transporte terrestre y manejo de mercancías peligrosas, el desarrollo agigantado del mercado mundial en este ramo y su repercusión local ponen a prueba nuestra solidez en el tema

Por : Amado Hernandez

transporte desechosLas exigencias de un mercado cada vez más competitivo, la creciente demanda y producción impuestas por el progreso tecnológico que en vez de restar multiplica constantemente el número de productos de esta naturaleza, y la apertura de los países al concertar entre sí tratados para abrir sus fronteras son circunstancias que han dinamizado el comercio de las llamadas ‘Mercancías Peligrosas’ en todo el mundo, imponiendo un elevado reto a cada uno de los eslabones de la cadena del transporte, en especialmente al relacionado con el tráfico terrestre.

Las mercancías y residuos peligrosos se han ganado una importante porción dentro del mercado de cargas. El 8% del total de las mercancías que se transportan en los países de la Unión Europa, por aire, mar y tierra, se consideran peligrosas según los  últimos estudios, basados en estadísticas del año anterior. El 58% de este tipo de productos se transporta por carretera, más de la mitad del porcentaje con respecto a la cantidad que viaja por tren, equivalente al 25%, o por agua, que es un 17 %. 

Lo que es una realidad en el resto del mundo no es excepción en Colombia, país en el que las cargas peligrosas marcaban una participación del 6,86% del total de las que circulaban  por las carreteras de la nación en 2004. Esto indicaba que de los 117.597.341 toneladas de carga transportada en vehículos, 8.071.482 correspondían a cargas peligrosas, las cuales se discriminaban en productos químicos (3.515.320 toneladas), gasolina (1.779.913), Diesel (1.475.764) y petróleo crudo (1.300.485).

Aunque los análisis más recientes todavía no actualizan estas cifras, la investigación que actualmente dirige el ingeniero Iván Sarmiento Ordosgoitia titulada: “Realidad y flujo de la carga en Colombia”, señala no sólo el incremento del transporte de los productos químicos, una de las gamas principales de las mercancías peligrosas, sino también la preferencia dentro del multimodalismo por el transporte terrestre.  

Este trabajo, que permitirá a través de los modelos obtenidos y la carga plasmada sobre la red vial, fluvial, ferroviaria y aérea vislumbrar el futro y los grandes retos en el sector transporte para el año 2020, muestra cómo los  productos químicos, ubicados en el puesto siete dentro de la tabla de los 32 principales transportados de modo terrestre en el país, es uno de los componentes con más proyección e importancia en el espectro de la economía nacional.

Según esta clasificación, se deduce que los productos químicos son de los que más incremento de carga han presentando en los últimos años. En 2003, por ejemplo, marcaban el 2.7% con respecto al total de la carga transportada en el país, logrando ascender a un 3.0% en 2004. Este repunte representó 833.037 toneladas más de un año al otro.

El trabajo dirigido por Sarmiento concluye que el 95%, de los 140 millones de toneladas de carga movilizadas en Colombia durante 2005, se hizo por vía terrestre. Otro dato revelador, suministrado por la Asociación Colombiana de Camioneros, indica que el 17% de los 2.500 vehículos que transitan por la Vía al Mar transportan mercancías peligrosas.

Mandamientos del transportador

Compuesto por nueve capítulos y 62 artículos, el Decreto 1609 es la carta legal de navegación creada por el estado colombiano para controlar el transporte terrestre y manejo de mercancías peligrosas en todo el país.

Si bien el Decreto enfatiza sobre los aspectos atinentes a la mercancía, como el rotulado, etiquetado de embalajes y de envases, y sobre las sanciones, que oscilan entre 20 y 200 salarios mínimos vigentes, suspensión de matrículas, inmovilización o retención de vehículos, el 1609 también es explícito con respecto a las normas mínimas de seguridad que deben adoptar quienes transportan mercancías peligrosas:

  • Los vehículo no pueden transitar por las vías públicas con carga que sobresalga por su extremo delantero.
  •  Los camiones y tractomulas  que utilicen contenedores deberán fijarlos al vehículo con dispositivos de sujeción que garanticen la seguridad y estabilidad de la carga.
  • Cuando una carga incluya mercancías peligrosas y no peligrosas, éstas deben ir en estibas separadas.
  • Los vehículos deben tener los rótulos -rombos- y las placas de identificación del número de las Naciones Unidas -UN- referente a la mercancía peligrosa transportada.
  • Los vehículos deben estar dotados de equipos y elementos de protección para atención de emergencias, tales como: extintor de incendios, ropa protectora, linterna, botiquín de primeros auxilios, equipo para recolección y limpieza, material absorbente, en otros.
  • El conductor, como mínimo, debe portar la Tarjeta de Emergencia, la cual indica las características de la mercancía y su grado de peligrosidad, igual, la Hoja de Seguridad, que especifica sobre qué hacer en caso de accidente.


Partitura con acordes universales

Para estar en concordancia con las exigencias y estándares internacionales que regulan este tipo de mercado, el Decreto toma las recomendaciones de las Naciones Unidas citadas en el Libro Naranja, las de la Unión Europea y las consideraciones del Convenio de Basilea.
 
Aunque el Decreto 1609 pretende establecer los requisitos técnicos y de seguridad que puedan minimizar los riesgos, garantizar y proteger la vida y el medio ambientes, así como fomentar soluciones para la infraestructura y operación del transporte, lo cual es básico dentro del proceso de globalización económica y el desarrollo estratégico de la actividad, el transporte terrestre y manejo de mercancías peligrosas en Colombia presenta múltiples anomalías en cuanto al cumplimiento normativo, no obstante los seis años transcurridos luego de la aprobación del mismo.

“Como lo hemos podido observar a través de los accidentes que han venido sucediendo en el país, durante este tiempo se ha hecho realmente muy poco control”, afirma Carlos Arturo Callejas, Instructor del Área de Transporte del SENA, la única entidad en el país delegada por el Ministerio de Transporte para certificar e impartir el curso obligatorio de capacitación sobre Transporte Terrestre de Mercancías Peligrosas.

“Las autoridades de tránsito no deben exigir certificado para aquellas personas que conducen los vehículos, cosa que yo no podría entender. Cómo se expide la norma, aparece el decreto y en sus articulados 58 y 59 sale que las autoridades no lo exijan hasta que no lo haya reglamentado el Ministerios de Transporte”, asegura el instructor del SENA.

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Callejas, quien ha orientado el curso en la Seccional Medellín desde su creación el pasado mes de marzo, indica que lleva 2.750 personas certificadas, entre conductores y guardas de tránsito. De las 50 empresas  que aproximadamente conforman el gremio, se han certificado 22. Aunque indica que el SENA tiene copados los cupos por el resto de este año, aspira que en 2009 se logre cumplir con la capacitación de un 60% del sector, lo cual equivaldría a unos 6.000 conductores más, sin contabilizar los independientes.

Consciente de la importancia que tiene la capacitación en esta área y pensando en los retos que se le vendrían al país en caso de la aprobación de un TLC, el pedagogo llama la atención: “Hay que reconocer la ley, hay que utilizar la norma para el transporte de estas mercancías si pretendemos avanzar. En cuanto a un posible TLC, estamos haciendo poco a poco lo que tiene que ver con la capacitación pero nos falta mucho más en apoyo logístico, respaldo gubernamental y colaboración de otras entidades, como bomberos, Simpad, Medio Ambiente... Pienso que todavía hay mucho desconocimiento y falta de capacitación en todos los órdenes, inclusive por parte de las propias autoridades”.

Un buen ejemplo

barril flamableCon la Fundación para la Formación Profesional en el Transporte (FPT), única en Suramérica, y un comercio de productos químicos y petroquímicos en franco  desarrollo, Argentina destaca por sus progresos logísticos en el tema de las mercancías peligrosas. Martín Eduardo Sánchez Zinny, expositor especializado en la materia y presidente de la FPT, dejó consignadas sus enseñanzas tras su última visita a Colombia.

Argentina es uno de los países suramericanos con mejor infraestructura logística para atender las exigencias internacionales impuestas por el mercado de las mercancías peligrosas. Martín Eduardo Sánchez Zinny, miembro de la Comisión Directiva de la Cámara Argentina de Transporte Automotor de Mercancías y Residuos Peligrosos (Catamp) y presidente de la FPT, considera que una de las prioridades fundamentales para el progreso del gremio es el cumplimiento de las leyes.

Independiente de las repercusiones ambientales contempladas por éstas, el tema de las mercancías peligrosas es un negocio que involucra inversiones millonarias y que, para que sea exitoso, debe apegarse a lo reglamentado internacionalmente: “Este no es un tema ambiental. Olvidémonos que no pensamos en el planeta o en eso qué le dejaremos a nuestros hijos; ¡basta! Pensemos en términos de empresarios. Nuestros clientes –multinacionales extranjeras que se rigen por los más exigentes protocolos internacionales- no nos van a contratar si no cumplimos con las normas”, comenta Sánchez.

La precisión normativa con la cual se mueven los países más desarrollados, como Estados Unidos, los miembros de la Unión Europea e inclusive los del Mercosur, fueron los que terminaron creando el sistema legal en Argentina, según Sánchez Zinny: “Este fue el límite que llevó a crear en dicho país el sistema legal. Ustedes van a creer que nosotros somos “verdes” y que una cosa y la otra. No. Nuestros clientes, las grandes petroleras internacionales, la industria química y petroquímica, que son muy importante en Argentina, nos fueron acorralando hasta que creamos esto. Esto es un tema de trabajar o no trabajar”.