Aunque algunos informes indican que los inicios de este sistema se remontan a 1945, cuando Theremin desarrolló un dispositivo de escucha secreto, más no de etiquetas; o que la tecnología existía desde 1920, desarrollada por el MIT y utilizada en la Segunda Guerra Mundial, y que sólo se habría popularizado por la reducción de costos, no existe una fecha exacta de su creación.
EN COLOMBIA
En en el país, Familia Sancela S.A. se constituyó como la primera empresa que logró automatizar eficazmente el control de inventarios. Con esto, espera tener trazabilidad de sus productos a través de toda la cadena de abastecimiento, y la implementación de un sistema de identificación por radiofrecuencia o RFID. “Antes era un sistema manual, tanto en el registro del producto terminado como en el ingreso al centro de distribución. Con la tecnología RFID el sistema es 100% automatizado y de flujo continuo”, afirma Juan Estaban Jaramillo, gerente de tecnología de información de la compañía.
Un sistema de RFID permite almacenar los datos relacionados con determinado objeto y recuperarlos de manera remota, a través de unos dispositivos denominados etiquetas o tags. Estos terminales, que pueden ser adheridos al producto o incorporados en el empaque, cuentan con unas antenas que les permiten responder y recibir la información enviada desde una central. Entre otros, el tag puede proporcionar información sobre la identificación, localización, cantidad y precio.
Las aplicaciones y usos de éste método son múltiples. Pueden emplearse en control del personal, control de
activos, inventarios, peajes, control de ingresos y egresos así como en trazabilidad, entre otros. Son muy útiles también en la
industria de consumo masivo así como en el sector de transporte y logística porque permiten medir y controlar los tiempos de entrega, su paso por determinado punto y establecer la cantidad de unidades disponibles en bodega.
La infraestructura tecnológica requerida consiste en las etiquetas, el procesador o lector de información dependiendo de
los datos extra que se quieran conocer. Adicionalmente, como lo afirma Jorge Ancines, gerente general de Infotrack, es indispensable
solicitar a la organización GS1 el código EPC (Electronic Product Code) que identifica de manera única al producto
que pretende rotularse mediante el uso de esta tecnología.

TRANSPORTADORESs CON RFID
GS1 Colombia, con el apoyo de la Asociación Nacional de Empresas Transportadoras de Carga, Asercarga, la Federación Colombiana de Transportadores de carga por carretera, Colfecar, y la Cámara Colombiana de la Infraestructura lanzaron la Iniciativa para la Visibilidad del Transporte Mediante RFID, con el cual pretenden motivar a las empresas transportadoras de carga y de pasajeros para que implementen esta tecnología.
 
La idea es que se pueda realizar un seguimiento de los vehículos a su paso por puntos importantes dentro del recorrido que realizan, como peajes, puestos de control, pasos fronterizos, zonas francas y puertos, entre otros, para controlar la movilización o ubicación de la carga o del vehículo y llevar un registro detallado de movimientos, paradas y duración de cada viaje.
Si bien RFID no es ni pretende ser el reemplazo del GPS, sí tiene una característica particular: permite a las diferentes partes participantes en el proceso de transporte (y no solo a los propietarios del camión) acceder a la información relacionada con determinada movilización de carga. Así, se podrá conocer la posición del vehículo al acercarse a determinado punto de lectura, con lo cual, se optimiza la gestión del flujo de los vehículos pues los equipos de cargue y descargue pueden alistarse para la llegada del camión.
Se espera que en ese sentido, el sistema RFID se convierta en una herramienta para la toma de decisiones oportunas y acertadas. Por ello, esta iniciativa busca incentivar su implementación ahora que el mercado global está apenas empezando a conocer sus beneficios.
Si bien la entrada en funcionamiento de este sistema en Colombia es un desafío que implica la readecuación de infraestructuras, no se puede ignorar el inmenso valor agregado que aporta a los procesos logísticos de las empresas.
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