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La demanda de tapas a nivel global viene mostrado un repunte sorprendente y esto se debe en gran medida a la proliferación de la industria de las bebidas, sobretodo el de aguas envasadas. El mercado de las tapas tuvo en el 2010 una auge inusual, los diferentes tipos de consumidores vienen mostrando que la tendencia, hoy, se encamina a buscar empaques que brinden la oportunidad de sellar y abrir el producto de manera indeterminada, esto ha hecho que decenas de productos se muden hacia la tapa.
Los productos que más consumen tapas son las bebidas, que utilizan alrededor del 70 %, de estos la leche y sus derivados que emplean cerca del 8%; les siguen los detergentes, el aceite comestible, los productos de cuidado personal y los farmacéuticos.
La función original de las tapas pasa por la contención del producto, impedir que este se salga del empaque, que mantenga el peso y volumen. Esta característica toma una mayor relevancia si se trata de materiales peligrosos, en este caso las tapas deben tener unas características especiales.
Otras de las funciones de la tapa son mantener la calidad del contenido del empaque, prevenir los cambios de presión, evitar la transmisión de oxígeno o vapor de agua dentro del empaque. Asimismo, las tapas también se encargan de mantener el vacio que necesitan algunos productos para su conservación así como mantener la identidad del producto mediante su diseño.
Las tapas también pueden cumplir labores más complejas como permitir la dosificación del producto, esto se da generalmente en productos farmacéuticos o industriales. De igual manera cumplen una labor de seguridad ante posibles violaciones de marca o intentos de falsificación; son tapas que logran identificar que el producto ya ha sido abierto o que en su diseño permiten dar a conocer la originalidad del producto.
La era del plástico
Las tapas han pasado por diferentes tipos de materiales. En un principio predominaban las metálicas o las de vidrio, pero en la actualidad las preferencias se inclinan por utilizar materiales a bases de plástico, incluso empaques que tradicionalmente utilizaban el metal como lo era el caso de los envases en vidrio se han ido cambiando a las tapas de plástico, esto en gran medida a los avances tecnológicos que han permitido que este material ofrezca el mismo servicio pero a menores precios.
Entre las cualidades que presenta el plástico como material está el brindar mayor versatilidad a las tapas y en el ayudar a que los envases sean más atractivos y a que sus funciones o características se resalten. Los tapados de plásticos tienen diversas maneras de clasificarse, por ejemplo el polipropileno (PP) se utiliza en más del 80 % de la producción global, y se orienta en su mayoría al envasado de bebidas y a las tapas con rosca. El polietileno por su parte se utiliza en alrededor del 15%, y su nicho se especializa en las botellas de bebidas sin gas, en yogur, kumis y otros derivados de la leche, así como en alimentos y medicinas.
Para su trasformación, de materia prima a tapa finalizada, se utilizan en su mayoría dos tipos de métodos: la inyección y la compresión. La primera es habitualmente implementada en bajos volúmenes de producción, la segunda se emplea cuando el número de tapas a producir supera las 500 unidades por minuto.
Por otra parte, las tapas se dividen, según su uso, en: estandarizadas y personalizadas. Las bebidas normalmente utilizan tapas estandarizadas que respondan a requerimientos como rapidez de fabricación, facilidad de apertura, buen rendimiento en la línea de llenado; mientras que las tapas personalizadas son usadas en aplicaciones más exigentes y de menor volumen como productos de cuidado personal, insumos industriales y cosméticos.

Tendencias
De la misma manera en que el hombre ha venido evolucionando, las tapas han venido transformándose para satisfacer las necesidades del mercado. Desde las antiguas tapas metálicas se ha pasado a los modernos cierres de rosca o los modelos que ‘te dicen la cantidad exacta que necesitas del producto’, los diseños han variado según las aplicaciones en varios sectores, como: bebidas, alimentos, cosméticos y medicinas.
La evolución en la manera de producir costos ha estado enmarcada por el afán de reducir costos, de ahí el continuo esfuerzo de los fabricantes de tapas por obtener tapas livianas y económicas que sigan respondiendo a las necesidades de los envases y los productos pero que logren abaratar los costos de producción.
Una de las empresas más innovadora en la creación de sus sistemas de tapado es Coca Cola, empresa que ha cambiado constante mente sus tapas buscando que estas sean más pequeñas y livianas. Según los cálculos de sus directivos, al optimizar sus tapas cada botella pesaría dos gramos menos, lo que significa miles de dólares en ahorros cada mes.
Aunque la mayoría de las tendencias se encaminan hacia el plástico, queda un amplio mercado que aún le sigue apostando al vidrio y al metal. Por ejemplo en la industria farmacéutica, aún se usa el vidrio en sus envases y el metal en sus tapas, esto gracias a que mucha gente prefiere ver el contenido de la medicina que va a ingerir, pero esta tendencia cambia si los usuarios son niños pues existe la exigencia que las tapas de los medicamentos farmacéuticos deben ser a prueba de niños, lo que ha hecho que muchos de estos productos se muden hacia el plástico.
En la categoría de los vinos, donde el corcho siempre ha sido sello de este segmento se empieza a ver la tapa rosca. Aunque menos elegante y clásico, este cierre resulta más práctico y conveniente, por lo que su uso está creciendo a pasos agigantados; mientras en 2004 sólo el 5 % de las botellas de vino usaba tapa rosca, en 2010 se alcanzó un 30 % entre los principales viñedos mundiales; de seguro harán falta varios años más para el corcho en este segmento deje de ser el rey pero esta puede ser una de las tendencias en tapas más innovadoras.
Otra categoría donde se están viendo nuevas tendencias es la de las tapas flexibles sellables, compuestas por plástico, aluminio y papel. Estas han tenido un gran repunte en productos como alimentos, cosméticos, medicinas y suministros hospitalarios; tienen como gran ventaja sus altos niveles de protección, lo que hace que sea el preferido para conservar alimentos y medicinas; también son comunes en raciones de campaña e implementos de deporte extremo.

Una tendencia que crece debido a la necesidad de aumentar el tiempo de vida de los productos en los puntos de venta es la de los envases interactivos, en los que los ingredientes activos se encuentran únicamente en la tapa, por lo que sólo cuando el consumidor los abre se combinan con el producto para producir la mezcla definitiva.
Otra innovación que se puede observar en materia de tapas son las plegables para envases metálicos. Este sistema cuenta con un nuevo cierre para uso en procesos continuos. El cierre consiste en una membrana de aluminio sellada mediante calor sobre un anillo de metal que puede resistir diferencias de presión. Para soportar esta diferencia durante la esterilización, la membrana puede flexionarse. Es fácil de abrir y tiene las mismas propiedades que una tapa metálica tradicional.
Finalmente, el récord en el uso de tapas en todo el mundo probablemente seguirá siendo superado año tras año, ante la creciente demanda de tapas en envases que tradicionalmente no las usaban, tales como las cajas de cartón –por ejemplo, de leches o yogures–, las latas de metal y las bolsas plásticas con productos derivados de la leche.
Reciclable 
Dentro de las bondades del plástico como material para hacer tapas se puede destacar su bajo costo, su peso liviano, su durabilidad; pero sin duda una de las mayores desventajas es su dificultad a la hora de reciclar, lo cual causa notorios daños al medio ambiente. Las dificultades empiezan al momento de seleccionar las tapas a reutilizar, estas se deben clasificar de acuerdo con la resina y varían en PET, PEAD, PVC, PEBD, PP, PS, y una última categoría denominada otros, esta selección se debe a que los plásticos no son homogéneos y sus diversidad hace imposible su fusión.
Otro problema que presenta el reciclaje de tapas de plástico son los diferentes materiales, pinturas, pegantes y aislantes que tienen las tapas, estos hacen que el lavado de las tapas sea dispendioso y costoso, pues en algunos casos hay que hacer este proceso por separado, esto hace que en ocasiones sea más costoso reciclar que rehacer la tapa.
La cerveza estrena Tapa
Las tapas de halar (conocidas como RipCap) se han venido utilizando en los vinos, pero ante la creciente demanda de envases premium en la cerveza; ahora llegan a este mercado. Las tapas RipCap tienen un anillo de cierre de aluminio, un sistema abre fácil en botellas con un pico de diámetro de 4,2 cm. El envase completo brinda la sensación, al tomar de él, de que se está bebiendo la cerveza del vaso y no de una simple botella.
El atractivo mercadercito de este tipo de plata está en la sensación de tomar la cerveza desde el vaso y no desde una botella, lo que le da un estatus diferente a este empaque.
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