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La medicina contra 20 años de atraso vial en Medellín

 
Almacenamiento Inteligente

 

Medellín y el Área Metropolitana esperan con ansiedad la puesta en funcionamiento este año de seis proyectos viales que optimizarán en un alto porcentaje la movilidad y accesibilidad de esta zona.

Por: Amado Hernández Gaviria

Almacenamiento InteligenteCinco proyectos viales a cargo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y un megaproyecto ejecutado por la Alcaldía de Medellín componen la estrategia de infraestructura vial que actualmente se desarrolla en la ciudad de Medellín y en puntos críticos del Área Metropolitana. Estas obras serán entregadas este año con una inversión de aproximadamente 260 mil millones de pesos. Su impacto no sólo se reflejará en movilidad y conectividad sino también en la competitividad y calidad de vida de una región que, durante la última década, le ha apuntado a su internacionalización.

“Se gana en velocidad, agilidad y se reducen los niveles de contaminación debido a los tacos y trancones que teníamos en esos puntos coyunturales. Obviamente se gana en capacidad vial y en funcionalidad, al poder cruzar el río de oriente a occidente, ya que en ese sentido teníamos una deficiencia. Esto, sumado a los dos grandes proyectos de Medellín, al puente de la 4 sur y a la ampliación de Las Vegas, con toda seguridad ayudará a generar un sistema de movilidad distinto en nuestro Valle de Aburrá”, explica Mauricio Faciolince Prada, director del Área Metropolitana, entidad ambiental y de transporte para esta región.

Los intercambios viales de La 80, la Madera, avenida Pilsen, las dobles calzadas Solla–Tricentenario y Las Vegas, ejecutadas por el Área Metropolitana en convenio con los municipios de Medellín, Bello, Gobernación de Antioquia y Sabaneta, respectivamente, junto con el Puente de la 4 Sur, responsabilidad de la Alcaldía de Medellín, componen el ramillete de proyectos contemplados en el Plan Maestro de Movilidad 2006-2020 y en el Plan Integral de Desarrollo Metropolitano vigente.

Estos proyectos buscan mitigar en un alto porcentaje los problemas de congestión y embotellamiento de Medellín y los restantes nueve municipios metropolitanos, derivados del vertiginoso aumento del parque automotor, la carencia de vías para mejorar la conectividad, así como por el desordenado crecimiento urbanístico y demográfico a partir de los años 50 y 60 dado sin planeación orientada hacia el futuro.

Representantes del gremio constructor aseguran que con el desarrollo de las nuevas obras, tanto Medellín como el Área Metropolitana podrán superar al menos dos décadas de estancamiento en su infraestructura vial. Faciolince Prada le da aún más realce a estos proyectos cuando manifiesta: “Tengamos en cuenta que en Medellín no se hacía un puente atravesando el río de oriente a occidente hace 50 años. Y nosotros, en esta administración, tanto del Área Metropolitana como del Municipio de Medellín, estamos construyendo cuatro que hacen ese sistema, lo cual mejorará ostensiblemente el retraso histórico que veníamos sufriendo”.
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OBRAS DE IMPACTO

Si bien el intercambio vial de la carrera 80 impactará positivamente la movilidad de la zona noroccidental de la ciudad y optimizará la conectividad de Medellín tanto con las poblaciones del occidente antioqueño como con la región de Urabá –importante polo comercial del departamento–, los otros cinco proyectos se asientan sobre el sistema vial del río Medellín, con influencia directa sobre el tráfico en sentido nortesur, oriente-occidente, y viceversa.

“Con este conjunto de obras se gana muchísimo, sobre todo en el fortalecimiento de nuestra gran columna vertebral, que es el Sistema Vial del Río. Todos estos proyectos van enfocados a fortalecer esa arteria fundamental alrededor del río Medellín, en los dos lados, tanto en el oriental como en el occidental y lógicamente en el sentido nortesur”, puntualiza Faciolince.

El intercambio vial de la 80 es parte integral del proyecto Aburrá-Río Cauca, su objetivo es conectar el corredor multimodal del río, a través de las vías paralelas a la quebrada La Iguaná, con el portal oriental del Túnel de Occidente. El proyecto comprende dos etapas, la primera es la construcción de dos puentes, uno en el costado norte, paralelo a La Iguaná, y el otro, un puente curvo sobre este mismo afluente, que permitirá el retorno de los vehículos provenientes de Robledo, del costado occidental de la carrera 80 al oriental. La primera etapa será entregada en agosto de este año.

La segunda etapa comprenderá tres puentes más y su puesta en funcionamiento dependerá de la construcción de la vía de 4.1 kilómetros que conectará el intercambio vial con el Túnel de Occidente, tarea que correrá por cuenta de la Gobernación de Antioquia y la Nación. Se trata de obras no sólo para mejorar el tráfico citadino, como bien sucederá en el congestionado sector de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional con la carrera 80 y la calle 65, sino también para ampliar la accesibilidad de la ciudad y su Área Metropolitana frente a otros proyectos de corte nacional que están vislumbrados hacia el futuro, como el megaproyecto Autopistas de la Montaña, y la infraestructura del Metroplus.

“Obviamente estos proyectos se articulan a través del Plan Maestro de Movilidad que diseñamos con miras al año 2020. Todos están establecidos y priorizados dentro de ese plan y lo importante es ver cómo se conectan para terminar el sistema vial de la ciudad y del Área Metropolitana, que es tan importante”, afirma Faciolince Prada.


DE SUR A NORTE

Los demás proyectos mencionados descongestionarán el sistema vial del río Medellín, clave no sólo para entrar y salir de la capital paisa, sino también para interconectar al Valle de Aburrá entre sí, a sus diez municipalidades, y a las autopistas nacionales que ponen al departamento en comunicación con todo el país. Por ejemplo, con la construcción de la doble calzada Solla- Tricentenario, de 2,4 kilómetros de longitud, se destaponará la parte norte del Área Metropolitana, importante epicentro industrial de Antioquia. Esta reducción de tiempos de viaje y potenciará la productividad y competitividad de la región.

Algo similar sucederá con la construcción del carril faltante para completar la doble calzada Las Vegas en Sabaneta zona sur, obra que estaba planeada desde hace 20 años. Con el intercambio vial de La Madera en Bello se resolverá en un 100 por ciento el problema de movilidad en esta zona, donde hoy se requieren unas 16 maniobras de movilidad que en desorden realizan los cerca de 85 mil vehículos que circulan a diario por ese sector con altos riesgos de accidentalidad.

El Aburrá Sur también se beneficiará con el intercambio vial de la avenida Pilsen en Itagüí, clave para el funcionamiento del Metro de Medellín en su plan de ampliación hacia sus dos nuevas estaciones: Sabaneta y Ancón Sur, en La Estrella. De paso, articulará la movilidad de Itagüí, la tercera ciudad intermedia más industrializada de Colombia, así como Sabaneta, La Estrella, Caldas, los municipios del suroeste del departamento, y el tráfico nacional en sí, debido al flujo que viene del sur del país. El megaproyecto Puente 4 Sur merece un capítulo aparte.

“Yo creo que los tres sectores en general se beneficiarán: el público, el privado y también el sector de carga. El transporte de carga se beneficiará mucho al atravesar la ciudad por medio del sistema vial del río. El transporte público también ganará, al contar con una infraestructura que agilizará la conexión entre los distintos municipios que tienen como principal destino a Medellín. El transporte privado se verá beneficiado al tener vías con mayor capacidad”, asegura el director del Área Metropolitana.

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Testimonio vial

El impacto de estas obras será positivo, sin embargo, hay sugerencias importantes de cara a proyectos futuros, según lo manifiesta Jaime Alonso Silva Álvarez, coordinador operativo de la empresa transportadora TCC Para TCC, las obras significan la posibilidad de optimizar recursos, al menos en términos de tiempos de desplazamiento a los que hoy estamos sujetos, dadas las condiciones de nuestras vías principales hacia los puntos claves y zonas de influencia en materia de recolección y distribución de mercancía: zona industrial y comercial del Área Metropolitana. Éstas, sumadas a nuevas obras y a otro tipo de estrategias, podrán garantizar en el futuro soluciones concretas en materia de movilidad y conectividad.

Sí, pero…
Aunque en apariencia las actuales vías principales que permiten la movilidad a lo largo del Valle de Aburrá (autopista Sur-Norte y Avenida Regional) no sufrirán mayores cambios, exceptuando la doble calzada Solla- Tricentenario, podemos prever el descongestionamiento transversal en sentidos oriente-occidente o viceversa, sin que esto sea garantía de eficiencia en la movilidad hacia las zonas perimetrales y comunas, que en la actualidad presentan graves dificultades de transito en vías como la avenida 80, la 65, Ferrocarril, El Poblado, Las Vegas, Oriental, Calle Colombia, San Juan y la 33, entre otras. Estos sectores tienen una gran densidad residencial, comercial y por ende de población, donde se tiene muy buen nivel de participación en la prestación del servicio de paquetería que servirá para alcanzar este objetivo.

Sugerencia…
Otro punto importante es el diseño con el cual se cimentaron las vías en los centros de nuestros municipios, donde la movilidad es limitada y cada vez se hacen más complejas las labores de distribución y recolección de mercancía en cualquier tipo de vehículo debido a las restricciones propias de cada sector; ninguna de estas obras está apuntando a mejorar en este sentido.

Productividad
Cuantificar, proyectar o calcular costos y efectividad de los servicios sería arriesgado, dadas las condiciones de incertidumbre con respecto a las variables operativas que vivenciamos día a día por causas externas. Lo que sí podríamos precisar es que en las vías de acceso principales a la ciudad de Medellín, donde opera nuestra plataforma logística, habría un mejoramiento sustancial en términos de movilidad, que permitiría la llegada y salida oportuna de nuestros vehículos a los puntos finales de distribución, al igual que a los destinos de ruta nacional, ganando tiempos valiosísimos que redundarían en una mejor prestación del servicio.

TESTIMONIO ADICIONAL Testimonio vial

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Alex Fernando Sepúlveda, contratista de servicios de transporte de tierra y escombros en diferentes obras de Medellín, ve con buenos ojos los proyectos que se están desarrollando en la ciudad y el Área Metropolitana. Al ser el encargado de coordinar operaciones que requieren dos y hasta quince volquetas, con capacidades para ocho y hasta 16 toneladas, manifiesta que en los trancones de la ruta El Poblado-Bello, donde se construye la doble calzada Solla–Tricentenario, se presentan atascos de 40 minutos o una hora, que por viaje ida y vuelta, pueden sumar hora y media y hasta dos horas de tiempo perdido. Esto no necesariamente se debe al estrechamiento de la vía por los trabajos que se cumplen, sino porque su capacidad desde mucho antes no daba para evacuar el flujo que tiene ese tramo sobre el sistema vial del río Medellín.

Según sus cálculos, esto lo obliga a reducir de seis a cuatro viajes por día, lo cual deriva en pérdidas de aproximadamente $280.000 pesos por jornada si se trata de una volqueta sencilla y de $ 560.000 en el caso de una doble troque. Cifras que multiplicadas por los cinco días activos de la semana, sin contar el sábado, generan un déficit considerable para un transportista minoritario y mucho más para quienes también cumplen con servicios similares a gran escala.

Según Sepúlveda, “la construcción de la doble calzada Solla-Tricentenario dinamizará notablemente el tránsito en ese sector, lo cual tendrá consecuencias positivas no sólo para nosotros, los transportistas, sino también para los constructores, ya que muchas obras se ven obligadas a retrasar sus labores debido a la imposibilidad que tienen para evacuar la tierra y los escombros que obstruyen sus espacios”. Esta ruta es obligada para quienes utilizan el botadero oficial del municipio de Bello.