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La Marea negra

 
La marea negra

 

Mientras que el mundo celebraba el Día de la Tierra y promovía acciones para el cuidado consciente del medio ambiente, en el Golfo de México, región marítima del océano Atlántico, acontecía uno de los mayores desastres naturales de la historia.

Por: Elvia vargas

La marea negra

La imagen de miles de pelícanos marrones en estado de parálisis recorrió el mundo en las últimas semanas. Estas aves acuáticas, nativas de las costas de Luisiana (Estados Uni- dos), quedaron cubiertas del petróleo que se derramó en el Golfo de México, luego de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, que perforaba un pozo para la empresa inglesa British Petroleum (BP).

El accidente, ocurrido el pasado 22 de abril (paradójicamente en la cele- bración 40 del Día de la Tierra), dejó 11 muertos y graves repercusiones ambientales y económicas, que crecen día tras día, debido a que aún continúa la fuga de crudo.

60 MIL BARRILES DIARIOS La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) calcula que 9,5 millones de litros de petróleo diarios, el equivalente a 60.000 barriles, han ido a parar a las aguas del Golfo de México (un barril de crudo estadounidense tiene 158.987 litros y su peso está entre 119 y 151 kg).

Esto significa que, desde el inicio del derrame hasta el 30 de junio de 2010 (70 días), 290.000 toneladas están a merced de las olas. Esta cifra excede siete veces al desastre de la petrolera Exxon Valdez en Alaska, ocurrido en 1989 y calificado hasta ahora como el mayor en la historia de Estados Unidos (ver recuadro: Grandes derrames de petróleo en el mundo).

Hasta ahora, la marea negra afecta más de 150 km de las costas de Luisiana. Esto ha provocado una devas- tadora catástrofe ecológica debido a las particularidades de la región, que concentra el 40% de los pantanos costeros estadounidenses y un sector pesquero boyante.
La marea negra

Pozo de alivio

El derrame continuará hasta agosto de 2010, cuando BP termine de perforar un pozo de alivio a 4,8 km del fondo oceánico, cuyo propósito es detectar el escape e inyectar un líquido pesado que actuará como ‘tapón’ e impedirá que el petróleo siga fluyendo hasta la superficie.

Mientras se concreta la solución, BP ubicó una tapa de contención sobre el pozo dañado, que recoge una cantidad de crudo equivalente a 28.000 barriles diarios, los cuales son conducidos a través de una tubería hasta un buque cisterna.

Aunque esa cantidad es inferior a la que se derramó en el inicio (60.000 barriles diarios), expertos aseguran que a medida que BP avance en la perforación del pozo de alivio y se cierren las aberturas, la captación también será mayor.

El pasado 17 de junio, BP anunció la creación de un fondo con US$20.000 millones para compensar a las víctimas por el colosal derrame. El capital será administrado por un tercero: el abogado Kenneth Feinberg, quien supervisó los pagos a las familias de las víctimas de los ataques a Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

British Petroleum también establecerá otro fondo de US$100 millones para compensar a los trabajadores que quedaron cesantes después de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon.

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos advirtió a las petroleras que extraen crudo en el lecho marino que extremará las medidas de control y prevención. Entre las reformas estará la reestructuración del Servicio de Administración de Minerales, ente gubernamental encargado de esa industria, y que antiguamente se caracterizó por operar con la premisa de que las compañías petroleras se supervisaran a sí mismas.

¿Cuánto pierde la economía?


Si bien los efectos de la catástrofe se evidencian con la mortandad de miles de tortugas, delfines, ballenas y aves acuáticas, también es cierto que cuatro pilares de la economía del Golfo de México –el turismo, la pesca, el tráfico de buques y la explotación petrolera (que juntos generan US$234.000 millones al año)– sufrirán cuantiosas pérdidas.

Irónicamente, la industria petrolera (que produce US$124.000 millones al año) será la más afectada debido a que el gobierno de Estados Unidos ordenó suspender, por los próximos seis meses, todas las perforaciones en la zona. Este hecho ocasionaría pérdidas superiores a US$60.000 millones.

El turismo, la segunda industria más importante (mueve US$100.000 millones al año), caerá hasta en 50%. En Florida y Mississippi, las autoridades turísticas anunciaron que los viajeros han cancelado sus reservaciones, por temor a que las playas estén contaminadas.

Aunque la pesca comercial y el tráfico de buques representan el menor porcentaje (US$10.000 millones al año); 600.000 pescadores de mariscos quedaron sin trabajo debido a que el gobierno de Estados Unidos cerró 35% de las zonas marítimas destina- das a esta actividad.

También se prevé la reducción de viajes comerciales a través del río Mississippi, uno de los sistemas fluviales más largos del mundo. Por esta razón, la Guardia Costera estadounidense instaló cinco estaciones de lavado para los buques en caso de que tengan contacto con el petróleo vertido.

Finalmente, BP también pagará con creces la catástrofe en el Golfo de México. Sólo el hundimiento de la plataforma petrolera le costó US$560 millones, sin contar los gastos por trabajos de emergencia y limpieza –en los que intervienen 37.000 personas, 4.500 barcos y 100 aeronaves–, que oscilan, hasta ahora, en US$2.500 millones, y que se suman al monto de indemnizaciones anteriormente reseñado.

La situación originó que, el pasado 25 de junio, las acciones de BP en la bolsa de valores de Londres cayeran 43% (su nivel más bajo en los últimos 13 años), lo cual se tradujo en una desvalorización de la compañía en US$100.000 millones.
La marea negra
Todo este panorama, sin embargo, podría ser aún más negativo. La real magnitud del daño económico que produjo este desastre natural, sólo se conocerá hasta que la fuga de crudo sea controlada (finales de agosto de 2010); podría ascender a centenas de miles de millones de dólares.

¿Qué le pasó a la Deepwater Horizon?

Diseñada originalmente para R&B Falcon, la plataforma Deepwater Horizon fue construida por Hyundai Heavy Industries en Ulsan (Corea del Sur). Su edificación comenzó en diciembre de 1998 y finalizó en febrero del 2001, después de la compra de R&B Falcon por Transocean.


En el Golfo de México, Deepwater Horizon fue utilizada bajo contrato por British Petroleum (BP). Su trabajo incluyó la perforación de pozos petrolíferos en los yacimientos Atlantis y Thunder Horse en 2004, Kaskida en 2006 y Tiber en 2009.

Antes del accidente, Dee- pwater Horizon trabajaba en el Cañón Mississippi de BP, en el bloque 252, conocido como Macondo. Se encontraba a 80 km de la costa sureste de Luisiana.

El 20 de abril de 2010, una explosión en la plataforma provocó un incendio. Varios barcos de apoyo lanzaron agua a la armazón en un intento por extinguir las llamas: intento que resultó ineficaz.

El 22 de abril Deepwater Horizon se hundió a una profundidad de 1.500 m. Sus restos se hallaron en el lecho marino, desplazados 400 m al noroeste del lugar donde se ubicaba el pozo.