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La gasolina, un precio muy alto para la logística colombiana

 
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Entre enero y abril el combustible subió en Colombia $460. ¿Cómo afecta esto a la logística en el país? Esta es una historia, literalmente, para sudar petróleo.

Por: Alejandro Pino Calad

Las noticias no podían ser más paradójicas. Por un lado el Gobierno anunciaba orgulloso que Colombia está metida de lleno en el círculo de los países productores de petróleo y, a la vez, la gasolina alcanzaba el precio más alto de su historia.

¿Cómo es posible que produzcamos cantidades enormes de crudo que perfectamente pueden cubrir el consumo interno y, aun así, la gasolina esté costando $8.450 por galón? Es más, ¿por qué si el objetivo es que al final del año lleguemos al récord de producción de un millón de barriles de petróleo diarios, también se especula que hacia noviembre y diciembre el combustible más popular del país estará rondando los $10.000?

“La respuesta es sencilla, pero inentendible”, explica el senador Luis Fernando Velasco, quien se ha apropiado del tema en el Congreso: “consiste en que los colombianos debemos pagar el precio del crudo a precio internacional, como si importáramos”.

¿Pero no que somos productores y nos autoabastecemos? Sí, pero eso no importa. La lógica del Gobierno es que Ecopetrol sea rentable (¡y sí que lo es!) y así como exporta crudo a precios internacionales, vende al mismo precio para el mercado local. Los días del subsidio del precio de la gasolina ya quedaron atrás y los consumidores colombianos deben afrontar los precios internacionales.

Pero cuando se mira la tabla de costos de la gasolina en el mundo (adjunta) el asunto es más complejo, pues es fácil notar que en Colombia el precio de la gasolina es mucho más alto que en otras latitudes.

“El sofisma de privilegiar el ‘costo de oportunidad’ de los productos de Ecopetrol ignora el costo de oportunidad para Colombia de no usar para su desarrollo la inmensa ventaja competitiva que le da su riqueza energética”, analizó recientemente el industrial Emilio Sardi, columnista de Portafolio y El Heraldo: “Es inaceptable que Colombia aplique precios absurdamente altos a los combustibles que consumen sus ciudadanos, a pesar de ser un país rico en recursos energéticos, perdiendo así esta ventaja competitiva, sólo por seguir políticas impuestas por organismos internacionales y caprichosos burócratas locales. El recurso energético juega un papel esencial en el desarrollo de todas las economías”.

Sardi no se equivoca, los altos precios de la gasolina encarecen el transporte y con él empiezan a subir los costos de casi todos los bienes y servicios. Esto, por supuesto, incide directamente en la inflación y en la competitividad de la economía nacional, algo que incluso acaba de admitir el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) al informar que los precios de la canasta familiar subieron más de lo esperado en marzo pasado gracias, según su informe, a los precios de los combustibles.

Incluso el Banco de la República, en su reciente informe al Congreso, analizó a profundidad la paradoja que se mencionaba al comienzo de este artículo: el petróleo sube, lo que significa mayores ingresos para la nación e, irónicamente, mayores costos en los combustibles para los colombianos: “Los efectos para Colombia del incremento en los precios del petróleo serían diversos y representarían retos para la política económica. Entre los efectos, los más destacados son el aumento en los precios de combustibles que, a su vez, se trasmitiría de manera directa al IPC mediante la gasolina e indirectamente a los alimentos y algunos otros bienes vía costos de transporte”, dice el documento del Emisor.

La recomendación del Banco Central es manejar de forma inteligente la importante suma que está ingresando, monetizarla, pues de lo contrario “el efecto positivo en el ingreso podría llevar a incentivar un ciclo de expansión de demanda por encima de la capacidad productiva de la economía”. Además, si bien con las regalías se fortalecería el peso, dice el Banco de la República que “con ello, a pesar de que mitigaría en parte el impacto inflacionario, podrían afectar la competitividad de otros sectores productivos”.

Dale más gasolina

De acuerdo con Carlos Rodado, Ministro de Minas y Energía, el incremento en los precios de la gasolina y el ACPM es necesario para reducir el déficit de $393.000 millones del Fondo de Estabilización de Precios a los Combustibles. “Es importante insistir en que no se tienen apropiaciones en el Presupuesto General de la Nación para subsidios a los combustibles y menos frente a las necesidades sociales del país para afrontar los proyectos de reconstrucción que demanda la ola invernal de finales del 2010, así como los retos que se han señalado para el presente cuatrienio en el Plan Nacional de Desarrollo”, señaló recientemente Rodado a la revista Dinero.

Pero la gente no entiende esto. Para el ciudadano común el precio de la gasolina es exagerado y lo perjudica. Lo que muchos no saben es que el elevado precio del galón no se debe solamente a que para el país se manejan los precios internacionales del petróleo, sino a una jugosa carga impositiva que hace que el combustible nacional sea uno de los más altos entre los países productores de crudo.

Por cada galón, que al cierre de esta edición ya alcanzaba los $8.450, cerca de $2.400 corresponden a impuestos. En ese monto están incluidos el IVA, la sobretasa y el impuesto global, que anualmente le dejan al Estado $4.1 billones y es uno de los mayores ingresos que tiene el Gobierno para distribuir en términos de regalías a los municipios y de sostenimiento de vías.

Este es uno de los puntos de mayor crítica a la política de precios a los combustibles de las administraciones Uribe y Santos: se cobra mucho y no se ve claramente la inversión.

Según el senador Velasco, “el Gobierno insiste de una manera errónea en mantener una mala política en el precio de los combustibles. Pase lo que pase en otros países, producir un galón de gasolina en Colombia vale cerca de $2.000. Entonces la pregunta es por qué el precio es tan alto”. Para el congresista “en Colombia, hoy el galón de gasolina no debería costar más de $6.000 si se implementara una carga impositiva acorde a las posibilidades de la nación”.

Y no es el único que cree esto: “Utilizando las mismas variables del Gobierno pero agregando una más, la prudencia, el precio de la gasolina corriente debería ser del orden de $6.444 y la extra de $8.666”, analiza Rafael Isaza González, ex director de Impuestos Nacionales.

Este reputado columnista es crítico con la situación de alzas que se está viviendo en este momento, e incluso le advierte al Gobierno que su ambición podría llevarnos a una gran crisis: “Sin temor a incurrir en exageración alguna, se puede afirmar que el Gobierno Nacional en su afán de obtener mayores ingresos, es el principal estimulador del incremento en el índice de precios. La verdad es que no son los transportadores y demás propietarios de vehículos quienes deben soportar el mayor costo de la gasolina, pues en último término son la mayoría de los colombianos y muchos de ellos viven con el salario mínimo”, y agrega: “es casi seguro que el malestar que causa el alza desmesurada de los combustibles, se convierta en protestas, a mi juicio, justificadas, que desbordan los límites del orden y la razón. Y con frecuencia cuando se mezcla la gasolina con la estopa, viene el diablo y prende un fósforo”.

Una de estas protestas que es casi previsible es la del gremio de transportadores, que ya tuvo paralizado al país en su lucha por evitar que el Gobierno decretara la libertad de fletes. Este tema, por ejemplo, vuelve a calentarse con este aumento progresivo de la gasolina. Como ya lo han hecho saber públicamente varios líderes camioneros, con el aumento del precio del combustible se vuelve inaceptable que se liberen los fletes como pretende el Gobierno en junio. En otras palabras, no tendría nada de raro que en los próximos meses tengamos de nuevo un paro general de camioneros bloqueando las ciudades.

¿Y la competitividad ?

Lo peor es que la gasolina no va a bajar. Es más, como se dijo anteriormente, se presupuesta un aumento progresivo de los precios durante lo que resta del año e incluso el presidente de Fedispetrol, Álvaro Younes, puso una cifra que hace escandalizar a más de uno: “El Gobierno los puede subir todo lo que quiera, de aquí a diciembre podemos estar por encima de los $9.000 o por encima de los $10.000. Esto ya depende únicamente del Gobierno Nacional”.

Según Emilio Sardi, los costos del combustible representan el 30% del costo de transporte de carga por carretera, por lo cual el constante aumento del precio de ésta va a representar todo un encarecimiento en los costos del sistema logístico nacional.

“Además de gravar indebidamente el costo del transporte de los colombianos, el alto precio del combustible también encarece los bienes que ellos consumen y le resta competitividad al país”, insiste Sardi con lógica, toda vez que si el transporte va a ser más costoso, esto incidirá directamente en los costos de importación, exportación y, por supuesto, en toda la cadena, incluyendo el desarrollo industrial.

La salida ante esto está en hacer mucho más eficiente el proceso logístico para evitar sobrecostos. Una alternativa es acercar los centros de producción y las redes intermodales para reducir los gastos fluctuantes. Otra es la redefinición de los contratos con los transportadores: contratos a largo plazo llevan a una reducción progresiva de los costos. Una tercera es aumentar el inventario en tránsito disminuyendo el número de envíos.

Lo cierto es que con el alza de la gasolina, el principal cambio que debe haber en el proceso logístico es de mentalidad, se trata de buscar alternativas que ayuden a compensar los costos extras del combustible. Porque para que baje la gasolina tendría que bajar el petróleo, cosa que en la coyuntura actual es improbable, el Gobierno tendría que asumir de nuevo subsidios al combustible, algo totalmente inviable o, la última esperanza, el Gobierno tendría que analizar una deducción a los impuestos.

¿Cómo se calcula el precio de la gasolina?

La fórmula de cálculo de los precios de los combustibles para Colombia tiene en cuenta la cotización del West Texas Intermediate (WTI), el precio referencia para Estados Unidos. Por supuesto, la influencia del precio del petróleo es clave para el WTI, y desde el 2009 la tendencia al alza ha sido permanente, pasando de US$50 el barril a más de US$100. Esto se debe en buena medida a los problemas políticos en Medio Oriente y el norte de África (Egipto, Libia), zonas productoras de crudo por excelencia cuyas crisis han ayudado a que el barril suba. Por eso se estima que, a pesar de que la producción nacional siga creciendo, el precio de nuestra gasolina va a seguir por las nubes, porque el WTI va a seguir alto.

 



 
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