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Ensamblado automotor, un rompecabezas que se arma con logística

 
Almacenamiento Inteligente

 

Las ensambladoras de carros compiten por confeccionar vehículos acordes con las necesidades de los clientes. La logística puede hacer que estos se produzcan rápidamente con costos amigables para el bolsillo.

 

Almacenamiento InteligenteCuando alguien le asegura que una empresa ensambladora de autos, especializada en la línea de camiones, puede dejarle 17 carros listos para la venta en un día, cualquiera pensaría que el ensamble de autos es una tarea tan simple como hacer palomitas de maíz durante una tarde de feria.

Cuando alguien le asegura que una empresa ensambladora de autos, especializada en la línea de camiones, puede dejarle 17 carros listos para la venta en un día, cualquiera pensaría que el ensamble de autos es una tarea tan simple como hacer palomitas de maíz durante una tarde de feria.

“El tiempo de ensamble en Hino Motors Manufacturing Colombia (HMMC) es de 17 carros diarios (entre buses y camiones), cumpliendo las 8 horas de cada turno de trabajo”, afirma Juan Fernando Muñoz, gerente nacional de la línea comercial de Hino, marca adscrita al Grupo Toyota, líder en venta de camiones medianos y pesados de origen japonés, cuya presencia en Colombia está hace 15 años a través de su distribuidor Praco Didacol. En octubre próximo, Hino cumplirá tres años de operaciones como ensambladora en su primera instalación en América Latina.

Antes de que se imagine que el ensamble de carros es similar a la preparación de las palomitas de maíz, deténgase y prepárese para navegar una distancia de 8.608 millas náuticas en un carguero, durante 35 días, a una velocidad promedio de 10 nudos, desde Shanghái hasta el puerto de Colón en Panamá, o una distancia similar si se trata del recorrido desde Japón al puerto de Buenaventura.

Pero si el océano Pacífico le resulta un tanto escabroso, también puede aventurarse por el Atlántico12 días o más, desde Rotterdam o cualquiera de los puertos europeos hasta los de Barranquilla, Santa Marta o Cartagena, sin incluir en esta aventura las 24 horas o más que implica la travesía por tierra en una tractomula portacontenedores, hasta las pocas fábricas ensambladoras instaladas en las periferias de las principales ciudades de Colombia.

Cuando se ve un vehículo en cualquier calle o carretera del país, nadie imaginaría el proceso logístico que demanda su ensamblaje. Es obligatorio pensar en Japón, China, Francia, Alemania y Estados Unidos, por sólo mencionar el lugar de origen de las principales marcas que se procesan en el país, para calcular integralmente las peripecias logísticas realizadas antes de que el vehículo sea divisado por los clientes tras los ventanales de los concesionarios.

Las rutas marítimas del Pacífico y del Atlántico tienen que ser incluidas en este proceso logístico de ensamble, que en apariencia sólo requiere de unas cuantas horas en la fábrica, pero que realmente demanda la concatenación de un amplio número de fases, y más cuando los mayores porcentajes de producción de autopartes requeridas vienen del exterior: “El 72 % de las piezas y partes son importadas desde Japón, el 28 % restante es integración local”, certifica Muñoz, en el caso de Hino Motors.

Foton, otra firma que ha incursionado en el mercado nacional automotor y que planea instalar su planta ensambladora en Bogotá para el 2013, satisface las necesidades de su público trayendo ensamblados sus camiones desde el lejano Oriente. La intención de afincarse en Colombia de ésta y otras ensambladoras, antes que en otra nación latinoamericana, tiene que ver con la estratégica ubicación geográfica del país en el continente y sus dos accesos oceánicos: Atlántico y Pacífico, lo cual le otorga ventajas logísticas sobre sus vecinos.

“Actualmente, los vehículos Foton llegan ensamblados desde Foton China. El proyecto de ensamble en Colombia se tiene pensado para el 2013 en la ciudad de Bogotá”, confiesa Ana María Henao, coordinadora de mercadeo de esta compañía. Alejandro Arroyave López, jefe de repuestos, complementa: “Las autopartes de los vehículos Foton son fabricadas en China y llegan a Colombia vía marítima en su gran mayoría, o vía aérea para el caso de las emergencias”.

La obra Almacenamiento Inteligente

La industria automotriz opera al ritmo de los proveedores y al compás del servicio outsourcing. De la sincronía de las dinámicas logísticas y de los acuerdos económicos entre las firmas ensambladoras y los proveedores de autopartes locales, se deriva en buena medida el éxito y la sostenibilidad del negocio.

Carlos Patiño, quien operó como supervisor de calidad durante 15 años en Sofasa, recuerda que muchas veces la cadena de producción tuvo que frenarse porque las partes que debían llegar de Europa, y que no se fabricaban en Colombia, sufrían retrasos en su viaje marítimo o en el trasbordo al modo terrestre. “Entonces nos quedábamos parados, esperando que desde los puertos de la costa llegaran las mulas. En esa época no existían los contenedores de hoy. Eran enormes cajas de madera que contenían muchas de las partes sin las cuales era imposible el ensamble”.

En la actualidad, algunas ensambladoras abren parques logísticos para proveedores en la misma planta, con el fin de que se cumpla con estricto rigor lo que se denomina: “Just in sequence” o “Just in time” (justo a tiempo). Cada vez es mayor la cantidad de componentes que se suministran por terceros bajo esta condición. Se trata de tener dispuestas en la línea de ensamble las partes del vehículo con cuatro u ocho horas de anticipación al ensamblado. Con esta precisión en la administración del tiempo –horas no días– se evitan saturaciones de almacenamiento y trastornos en inventarios.

Todo esto requiere de una orquestación perfecta. Cada proveedor debe entrar en el momento justo, similar a como lo hace cada instrumento bajo la orden del maestro durante un concierto de la filarmónica. Esto es logística, comunicación sistematizada entre las partes: ensambladoras y proveedores. El tiempo es medido como cada una de las autopartes. Nada falta, nada sobra. Esta práctica reduce costos logísticos, elimina intermediarios, genera ahorros en los costes de operación, ofrece mejoras en calidad, sintetiza inventarios y sobre todo, redunda en una mayor competitividad del sector automotor.

Un ejemplo…

En el caso de la ensambladora Hino Motors, cada día implica una puesta en acción de tres unidades básicas de producción: Soldadura: fabricación de la cabina. Cataforesis y Pintura: protección anticorrosiva y acabado. Ensamble: construcción del chasis, montaje de la cabina y armado del camión en conjunto. Cada una de estas tres etapas es necesaria para la fabricación del vehículo como un todo operacional”, explica personal especializado de esta compañía.

En la Unidad de Soldadura “se unen las láminas individuales de acero (piso, techo, costados, frontal y espaldar) para construir la cabina del camión. La unión de las piezas se hace mediante soldadura de arco eléctrico que genera una fusión del metal en los puntos de aplicación, produciendo una fuerte y permanente unión entre ellas”.

El siguiente paso, en la Unidad de Cataforesis y Pintura, es proveer a la cabina de una capa de protección a la corrosión (fosfatizado) y aplicar un acabado intermedio (pintura base) por medio de electrodeposición y una última capa de pintura final (pintura exterior) por aspersión”.

La Unidad de Ensamble consta de tres subunidades: Chasis o bastidor: “Este proceso consiste en realizar mediante remaches la unión de los dos rieles bastidores con los puentes de unión y demás refuerzos del conjunto estructural del camión, los cuales son conformados bajo presión (15, 18 y 35 toneladas)”.

Luego está la Subunidad final. Aquí “se monta al chasis y los diferentes componentes del camión: suspensión, motor, radiador, transmisión, escape, tuberías, tanque de combustible, sistemas de frenos, caja de dirección, arneses eléctricos y cabina. Se hace el llenado de fluidos: refrigerante, líquido de frenos, aceites, etc.”. Finalmente, se concluye con la Inspección, que consiste en probar el vehículo: “Se inspeccionan sus subsistemas para corroborar que estén conformes con las especificaciones”, manifiesta el personal de la ensambladora.

tapetes, asientos, luces y demás accesorios”, explican los especialistas del ensamblaje de la empresa Hino Motors.

Autopartes, un negocio rentable

El sector de autopartes está integrado a la cadena de valor automotriz y comprende el suministro de autopartes tanto para ensamble de vehículos (equipo original), como para el mercado de reposición (reparación). Este sector está segmentado en partes de tren motriz, chasis, interiores, exteriores, eléctricas y electrónicas. Las casas matrices dependen de este mercado, no sólo para el ensamble de sus vehículos sino también para satisfacer las necesidades de quienes los adquieren.

“La marca Hino cuenta con el respaldo de Praco Didacol y ofrece servicio especializado en talleres ubicados en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y 17 ciudades más a lo largo del país, que están a disposición de sus clientes permanentemente”, expone Muñoz.Almacenamiento Inteligente

De forma similar opera Foton, a pesar de que aún no ha abierto su planta ensambladora en Colombia: “Foton tiene cuatro almacenes directos de repuestos, dos en Medellín y dos en Bogotá. También a través de sus Centros de Servicio Autorizado distribuye repuestos en las ciudades más importantes de Colombia. Para ciudades intermedias y poblaciones, Foton despacha directamente al cliente, previo pago del repuesto solicitado”, afirma Arroyave López.

A pesar de que las casas ensambladoras se quejan de los costos que operan en el mercado colombiano según las estrategias de los proveedores, en última instancia, todos reconocen que este es un negocio rentable, independientemente de su posición: casa ensambladora, proveedor o comerciante de autopartes. “El negocio de autopartes es rentable”, asegura Arroyave López, mientras que las demás fuentes consultadas redundan al afirmar: “Si nadie ha cerrado, es porque es un negocio rentable”.

Aunque cubrir todo el territorio colombiano resulta complicado, las firmas implicadas en el mercado de autopartes satisfacen las necesidades de sus clientes a través de las empresas que ofrecen servicios logísticos: “Dentro de la cadena logística de repuestos, los ‘terceros’ que manejamos son las empresas transportadoras –Servientrega, Envía– y los Centros de Servicio Autorizados en todo el país”, expone el representante de Foton.

El control del tráfico ilegal de autopartes, mercado que día a día se expande más en el país, tiene sus dificultades. Para tratar de combatir la piratería, firmas como Foton se blindan con fórmulas que se aplican en muchos otros nichos: “Los repuestos originales Foton se venden marcados con un sticker con código de barras de Foton”. En el caso de Hino, por ejemplo, sus productos no tienen esta contramarca: “No poseemos ningún mecanismo de seguridad”, confiesa Juan Fernando Muñoz, Gerente Comercial.

Aunque en los países con mano de obra barata y baja producción de unidades, los procesos de automatización son menores, la reactivación del mercado colombiano, ayudado por la normalización de las relaciones comerciales con Venezuela y Ecuador así como por la apertura de otros espacios para las exportaciones como México, son circunstancias propicias para que las plantas ensambladoras instaladas en el país inviertan más en la automatización de sus procesos. Dentro de las plantas ensambladoras, las secciones de carrocería son las que más avances presentan en este sentido. Unos 700 robots, encargados de los millares de soldaduras aplicadas para la unión de las partes, funcionan bajo la supervisión de unos cuantos operadores.


Ensambladoras del silencio
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La lejanía de los puertos con respecto a las plantas ensambladoras, los problemas logísticos afines con la agreste geografía, el sobrecosto de los proveedores y el reducido suministro de insumos por parte del mercado local –28 % aproximadamente– son obstáculos esenciales que impiden el crecimiento y la competitividad de la industria automotriz en Colombia.

No obstante, una flaqueza clave y no menos importante que las ya citadas, es la asistencia oportuna de los departamentos de comunicaciones y mercadeo de las grandes ensambladoras. En el desarrollo de este artículo, la imposibilidad de contar con los aportes informativos de las empresas más reconocidas del mercado automotriz no sólo fue motivo de desencanto sino también causa de reflexión.

Cuando el silencio es la respuesta a una petición periodística, sin mediar en confirmar un recibo o expresar la imposibilidad de responder lo solicitado, queda claro que hay fallas importantes en las comunicaciones corporativas de la entidad abordada.

Así como se enaltecen los esfuerzos que hacen firmas como Praco Didacol, representante de la marca Hino, y Foton, igual, es pertinente citar las anomalías que obstruyen las comunicaciones entre dos gremios que deberían ser solidarios: empresa privada y medio de comunicación, esto claro está a manera de crítica constructiva.


Manos a la obra

La planta de ensamblaje es un universo que se rige por leyes logísticas. El vehículo en construcción se desplaza entre las diferentes áreas y las diferentes estaciones mediante sistemas de cintas transportadoras. Cada área y cada estación funcionan según requerimientos precisos y unidades de tiempo sincronizadas. Grosso modo, este es el recorrido:

• Fundición: La mayoría de ensambladoras descargan esta unidad en terceros: proveedores que procesan diferentes componentes, sobre todo, los relacionados con el motor, la transmisión, el chasis, etc.

• Prensas: Donde se rotulan y marcan los dobleces de las láminas con las que se elaboran las carrocerías.

• Carrocería: Aquí se unen los componentes metálicos procesados en las prensas con la estructura de la carrocería. En esta área, un ejército de máquinas robots (hasta 700) cumplen funciones meticulosas en un armonioso ejercicio de automatización: remaches, soldadura, unión de partes a presión, etc., según programas instalados por los ingenieros. Esta área se subdivide en otras tantas: suelo y habitáculo del motor, paredes laterales, techo, línea de montaje de las puertas, ensamble principal y final de línea.

• Pintura: Etapa denominada en otros tiempos como “cuello de botella” en el proceso logístico de ensamble, debido a la delicadeza de las funciones que en ella se cumplen: baño químico de la carrocería contra la corrosión, aplicación de la pintura base, aditamentos especiales de protección, pintura final, secado, horneado, etc. En la actualidad, las plantas modernas trabajan con infraestructura que permite labores simultáneas con modelos de autos diferentes, haciendo que la productividad aumente.

• Ensamble auxiliar: Mientras esto sucede, el área de ensamble auxiliar trabaja en el montaje de unidades grandes: motor, caja, transmisión etc., para que al instante del ensamble final todo esté predispuesto, no sea que por causa de un retraso en esta fase se trastorne toda la producción. Este proceso auxiliar puede ser cumplido por fuera de la planta por terceros.

• Ensamble final: Reunidas todas las partes predispuestas en la línea se llega a la instancia final del ensamble, que termina con el ritual de la inyección de los fluidos. Por último, se procede con los ensayos, supervisión y controles de calidad, antes de que el vehículo desfile por las pasarelas de los concesionarios.