No es un secreto que uno de los factores más importantes
para el desarrollo económico de un país radica en la efectividad de un sistema adecuado
de transporte y de movilidad.
Según datos del Ministerio de Transporte, en la encuesta
de Origen Destino a Vehículos de Carga, del año 2004, una de las industrias que más transporta toneladas por las carreteras del país es el sector manufacturero con un 55% de todo lo que se mueve por el territorio nacional. Este hecho permite observar que determinaciones políticas en materia
de movilidad afectan directamente la economía de los productos tanto importados
como nacionales.
Para Jairo Herrera, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Transportadoras de Carga (Asecarga), el transporte de carretera representa más del 80 por ciento del movimiento
de carga en el país, convirtiéndose así, en una fuente de gran importancia para la economía de la nación.
El gremio de transportadores sostiene
que la Seguridad Democrática, política
del presidente Álvaro Uribe Vélez, permite llegar a Bogotá con más tranquilidad. “Nosotros nos beneficiamos por la seguridad en las carreteras, porque
no ni los conductores ni la carga corren
tantos riesgos como antes”, explica Herrera. Sin embargo, pese a este esfuerzo
institucional, los avances no han tenido los resultados que se esperaban debido al Decreto 112 de 1994, de la Secretaría de Movilidad de Bogotá, por el cual se fijaron los lineamientos para transporte de carga en la ciudad.
El 'via crusis' de la llegada a Bogotá |
Según datos de la Asociación Nacional
de Empresarios (Andi) y de la Federación
Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar), el parque
automotor de carga está integrado por 193.568 vehículos en todo el país y se estima que a Bogotá ingresan 21.630 automotores que transportan productos.
Por otro lado, más del cincuenta por ciento de estos medios de transporte tienen
más de 20 años de uso y muchos de ellos son repotenciados.
El proyecto de decreto del Plan Maestro
de Movilidad de Carga en Bogotá, por ejemplo, prevé que en el momento de la llegada a la capital de una tractomula
con 30 toneladas de peso tenga
que utilizar seis vehículos más para movilizar y distribuir la mercancía dentro de la ciudad, lo cual, según el gremio, genera grandes sobrecostos, los cuales se trasladan a los ciudadanos que adquieren
los productos.
Para la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera
(Colfecar), después de un profundo análisis al proyecto de Decreto, en el cual se les han fijado los lineamientos establecidos para el tránsito de vehículos,
muchas de las medidas tomadas por la política distrital no benefician la industria ni el crecimiento económico.
Asì mismo, la nueva norma plantea
varias medidas específicas donde se prohíbe el tránsito de vehículos de tres o más ejes con capacidad de más de cinco toneladas en el sector comprendido
entre el límite oriental de laciudad, la calle 170, la avenida Boyacá y la avenida Primero de Mayo, entre las 6 y 10 de la mañana y las 3 de la tarde y las 9 de la noche.
Según la Cámara Logística de la Andi, el Ministerio de Transporte ha establecido
varias medidas en la nueva tabla
de fletes que no parecen reflejar los objetivos que puedan facilitar un mejor desarrollo de la empresa del transporte de carga pesada a nivel nacional.
Esta prohibición es una muestra de que en el país no existe una política estructurada
que beneficie al sector empresarial
de los camioneros, que día a día ingresan miles de toneladas de productos
a la capital.
Razones de las prohibiciones |
En vista del congestionamiento, en materia de tránsito, que sufre Bogotá, se establecieron restricciones al tránsito de vehículos pesados, que pueden llegar
a afectar la movilidad.
En la capital colombiana hay un promedio
de un millón 95 mil vehículos, que se mueven en 15.503 kilómetros de carril.
Pero lo más preocupante en el tema de la malla vial es que 9.300 kilómetros se encuentran en mal estado, 2.000 en regulares condiciones y tan sólo 4.000 presentan un estado adecuado.
Ante este panorama, la Secretaría de Movilidad ha tenido que tomar cartas en el asunto. “Hay un tipo de camión que no tiene ninguna restricción, y es el de cinco toneladas, pero realmente ese vehículo es el que distribuye los productos
en almacenes de grandes superficies o al consumidor final. Los demás automotores
tienen unas limitaciones dentro del perímetro urbano, especialmente sobre la calle 170, la Avenida Boyacá y la Primera de Mayo, los cuales tienen restricción de dos horas en la mañana y dos horas en la noche”, explica Mauricio
Camacho, asesor del despacho de la Secretaría de Movilidad.
Por su parte, Colfecar, en una carta enviada al alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, señala que medidas tomadas en el Decreto agravan las condiciones del transporte de carga de mercancía. Además, el gremio de camioneros destaca
que, en Bogotá, la gran dificultad en la movilidad también está directamente
relacionada con los carros particulares,
el transporte público y las más de cien mil motos que en los últimos dos años han ingresado a la ciudad, favoreciendo
la proliferación de agentes contaminantes.
Los empresarios y firmas transportadoras
de carga pesada afirman que todas las restricciones que hay actualmente
dificultan los negocios y generan
sobrecostos de todo tipo tanto para los conductores como para los mismos consumidores finales.

Para la Secretaría de Movilidad, el impacto del Decreto 112 de 1994 no está ocasionando problemas drásticos en el sector del transporte de carga que ingresa a la capital diariamente. “Considero
que el tema de los sobrecostos no son aquellos que fueron planteados al inicio de las reuniones con los gremios
y con los sectores. El 80 por ciento del transporte de carretera pasará por zonas que vamos a liberar las 24 horas, con un tránsito permitido sin generarles
costos de operación adicionales”, asevera el funcionario de la Secretaría de Movilidad de Bogotá.
Sin embargo, las condiciones del Plan Maestro de Movilidad de Carga no está beneficiando a los transportadores, pues “las restricciones propuestas en el proyecto de Decreto impactan severa y negativamente la presentación del servicio
público desde el punto de vista operacional y económico”, indica Jaime Sorzano, presidente de Colfecar.
Por un lado, los transportadores manifiestan su descontento por las políticas gubernamentales que, según ellos, les están generando mayores sobrecostos
y, por su parte, el Gobierno nacional y la Alcaldía Mayor de Bogotá se encuenran implementando las medidas
necesarias para regular el ordenamiento
del tránsito de vehículos por las vías públicas; todo esto enfocado en aumentar la protección de la malla vial, así como rebajar los niveles de contaminación
en la ciudad y sus alrededores que perjudican la salud de los habitantes
de estas zonas


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