“En los primeros siete meses de este año exportamos 22.404 millones de dólares, 22% más que en igual periodo del año pasado, ¡la cifra más alta de nuestra historia!”. La entusiasta frase la dijo el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en una de sus primeras apariciones públicas justo después de posesionarse el pasado 7 de agosto.
Por supuesto, era una invitación a evaluar lo que dejó el final del periodo presidencial de Álvaro Uribe, pero también fue una apuesta sobre lo que puede mejorar la logística y la infraestructura bajo su mandato.
Lo cierto es que Santos recibió cifras muy positivas. De entrada, este 2010 comenzó con una noticia magnífica para el sistema logístico nacional: según el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, (LPI por sus siglas en inglés Logistics Performance Index), Colombia pasó del puesto 82 al 72, entre 155 países, destacándose como uno de los que más posiciones escaló.
Sólo con el LPI el 2010 pintaba maravilloso para Colombia, pues nuestra calificación subió de 2.50 a 2.77 en tres años gracias a que mejoramos cuatro de las seis dimensiones que mide el Índice. Sin embargo, en esa escala estamos detrás de vecinos como Ecuador y Perú, lo que nos podría hacer menos competitivos internacionalmente que ellos.
Uno de los motivos por los cuales la logística colombiana se disparó en el LPI fue la serie de proyectos estratégicos como la Ruta del Sol, el Túnel de La Línea, el Ferrocarril Central y los proyectos para recuperar la navegabilidad del Río Magdalena, y las propuestas de mejoramiento y cumplimiento con los programas de infraestructura que está manejando la administración Santos que parecen darle alas a la posibilidad de que sigamos ascendiendo.
Como bien lo explica Juan Martín Caicedo Ferrer, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, “ad portas de culminar la era Uribe, el gremio expresó los retos estratégicos que en materia de infraestructura deben avocarse acertada y eficazmente. Nos complace que el mensaje fuera bien recibido e incluido en el discurso oficial del actual Ministro de Transporte, Germán Cardona, quien anunció que la primera obra ‘prioritaria’ será culminar bien y en fecha cierta las obras en camino, así como prever y solucionar las dificultades en algunas de ellas”.
Porque si algo es claro al hablar de logística, es que la infraestructura es fundamental para elevar la competitividad logística de un país. Miguel Peñaloza, alto consejero presidencial para la Competitividad y las Regiones, señala que eso está más que desarrollado en el nuevo Gobierno, pero no sólo como algo exclusivo de los altos entes sino como un trabajo mancomunado entre lo público y lo privado: “Entre los retos más importantes está el de seguir consolidando la institucionalidad del Sistema Nacional de Competitividad a través de la ampliación de una comunidad en torno a la competitividad. Se trata de ampliar la red de conocimiento y de aliados de la competitividad, más allá de los grandes empresarios, las organizaciones sociales, el sector público dedicado a temas de productividad, convirtiendo este tema en un objetivo común, similar al de seguridad democrática, de manera que se haga realidad que Colombia supere los niveles de pobreza que hemos padecido durante tantos años”.
BIEN y MAL
El remate del 2010 pinta bien para la logística pues las cifras de la economía fueron muy positivas hasta el primer semestre: la producción industrial registró un crecimiento del 4,8%, las ventas totales del sector industrial tuvieron un alza del 5,4% y las ventas domésticas un 5%; el comercio creció 8,8% y, como bien lo dijo el presidente Santos, las exportaciones crecieron exactamente un 24,3%.
Sin embargo, no todo es alegría. Según el LPI, una de las debilidades de Colombia es el costo y disponibilidad de envíos internacionales donde el país cayó 37 puestos, descendiendo del puesto 75 en 2007 al puesto 112 en 2010. Según documentos oficiales del Sistema Nacional de Competitividad, “de haber mantenido la misma calificación en esta variable, Colombia habría superado a Perú y se localizaría en el puesto 60 en el ranking mundial”.
Claro, gracias a la Política Nacional Logística que se aprobó en octubre de 2008 y a las gestiones para fortalecer a las sociedades portuarias y las agencias de intermediación se ha consolidado la competencia, idoneidad y preparación de los operadores logísticos colombianos, lo que permitió mejorar en 25 posiciones y 0.31 puntos porcentuales, situando al país en el puesto 61 del ranking.
Pero aún hay puntos en los que podemos ser más fuertes pensando en el 2011 y, afortunadamente, el nuevo Gobierno casi que inmediatamente está tomando cartas en el asunto, comenzando por la infraestructura: “Nosotros vamos a hacerle un replanteamiento a toda la parte institucional del Ministerio de Transporte, y no comprometernos con obras que no estén ciento por ciento estructuradas. Eso es algo que es importante que todo el mundo entienda. Eso nos ahorra muchísimo dinero, le ahorra muchas frustraciones a la gente, porque no hay obra más costosa que la obra que queda a la mitad del camino por falta de plata”, dijo Santos.
Por su parte, el Ministro de Transporte, Germán Cardona, ratificó la posición del Jefe de Estado: “Vamos a analizar muy juiciosamente las vías que están en ejecución, compromiso que dejó el Gobierno del Presidente Uribe, buscar los recursos para terminar esas vías y hacer mantenimiento”, dijo, agregando: “Tenemos que hacer estudios y diseños al ciento por ciento, porque desafortunadamente nos hemos encontrado con que en muchas de esas obras, los estudios y los diseños, no han estado al ciento por ciento. Entonces se nos están incrementando los costos de una manera considerable”.
LA BONANZA MINERA y PETROLERA
Una de las mejores noticias que deja el 2010 es el promisorio futuro que en cuanto a regalías dejará la bonanza minera y petrolera que se avecina. “A pesar de que las divisas se irán al exterior, en Colombia quedarán ingresos tributarios impresionantes por dos conceptos: impuestos recaudados por el Gobierno Central y regalías para las regiones. Esos recursos que vamos a comenzar a recibir no los habiamos visto jamás y por eso es importante que el país defina lo que se va a hacer con ellos, porque pueden ser una bendición o una maldición”, explica Carlos Gustavo Cano, miembro de la Junta Directiva del Banco de la República.
Y va a haber plata. Mucha. Por eso el proyecto bandera en el Gobierno para finalizar el 2010 es la reforma a las regalías. “Vamos a crear, a través de la reforma a las regalías, un Fondo de Ahorro y Estabilización en dólares que será administrado por el Banco de la República”, explicó el presidente: “Ese Fondo busca neutralizar parte de ese dinero que, de otra forma, se monetizaría en el exterior y servirá para mitigar el efecto del ingreso de divisas en la tasa de cambio”.
De no hacerse esta reforma que plantea el presidente, Cano cree que el país podría caer en la famosa enfermedad holandesa: “Consiste en que con una afluencia de recursos externos muy grandes, más allá de lo previsible, se genera una apreciación (revaluación) del peso que puede desestimular el sector real de la economía distinto del petróleo. Con esta situación se podría desindustrializar el país, desestimular la producción de bienes y servicios del sector real que son básicamente agricultura e industria”.
El presidente Santos destaca a su vez que “con la reforma a las regalías lograremos varios objetivos, entre los que destaco la nivelación entre las regiones más rezagadas y las más prósperas del país, y la destinación de recursos a grandes proyectos de impacto regional. De esta forma, las regalías podrán, por fin, dedicarse a proyectos como carreteras, puertos, infraestructura eléctrica, que mejoren en forma sustancial nuestra competitividad”.
Y agregó, en un discurso ante la Cámara Colombiana de la Infraestructura: “Como dijo el Ministro de Hacienda, “vamos a ahorrar en la época de las vacas gordas, para poder invertir también en la época de las vacas flacas”. Y mantener, en la medida de lo posible, cierta estabilidad”.
El problema está en que en su primera puesta en escena para ejecutar sus planes, al Gobierno le fue mal. El pasado 5 de octubre la votación del proyecto de acto legislativo de reforma a las regalías, previsto en la sesión plenaria del Senado, no se cumplió por falta de quórum. Fue un retraso inesperado y un golpe fuerte a la credibilidad de la nueva administración. |