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Para proteger y vender  
desorden

 

El embalaje de productos de exportación no se reduce a una bolsa o una caja. Para permitir que los productos hechos en Colombia lleguen a los mercados externos, las firmas de empaques tienen que someterse a numerosas normas y procedimientos que requieren de cuidado y atención.

No es una noticia que el mercado exterior cada vez es más dinámico, que todos los días entre los países se firman acuerdos de libre comercio, que los bloques de comercio regionales se fortalecen y que, a la vez, los mercados se han vuelto cada vez más abiertos a las ofertas provenientes del otro lado del mundo. Hoy nosotros consumimos té y ellos conocen a Juan Valdéz.

Sin embargo, este intercambio de productos entre naciones ha obligado a los exportadores e importadores a someterse a reglas internacionales que buscan estandarizar el proceso de ubicar mercancía en cualquier otro mercado. Para ello, han tenido que aprender acerca de las bondades de certificados de calidad como los que otorga Icontec, en los que se establecen unos parámetros sobre cómo hacer la tarea bien.

Pero no solo el productor tiene que someterse a ellos. Cada uno de los actores que hace parte de la cadena de exportaciones debe tener en cuenta las normas internacionales. En el caso de los fabricantes de empaques, estos tienen que cumplir con lo propio para satisfacer las necesidades de sus clientes para exportar. Como lo explica Alcira Barrero, subdirectora logística de exportación de Proexport, existen dos tipos de regulaciones a nivel general: las normas ISO y las normas aplicadas. Las primeras, están relacionadas con terminología, unidades, símbolos, medición, tolerancias, límites de cantidades unitarias de consumo, certificación y codificación. Las segundas, por su parte, están relacionadas con dimensiones, calidad y aptitud para el uso, metodología de pruebas físicas y mecánicas, análisis químicos y pruebas de aceptación. En ese sentido, son diferentes los aspectos que se deben tener en cuenta:

Conozca las exigencias de cada mercado

De acuerdo con las leyes y particularidades de cada mercado, los países exigen ciertos requisitos que deben ser cumplidos por los empresarios que deseen hacer parte del negocio. La funcionaria de Proexport asegura que: “actualmente los países de la Unión Europea marcan la pauta en mayores exigencias, especialmente en requisitos medioambientales y de trazabilidad. Estados Unidos es muy riguroso en alimentos, bebidas y farmacéuticos, pero allí existen normas estatales diferentes para los empaques”.

Alejandro Gómez, coordinador de exportaciones de la Compañía de Empaques, empresa que focaliza su operación en la producción de sacos de polipropileno, fibra natural y fique para exportar café, concentrados para animales y harinas, entre otros, explica los requisitos que deben cumplir los cafeteros que deseen exportar su producción, por ejemplo a Japón: “Las normas de ese país dicen que
fresas
los sacos no pueden tener tinta de plomo, y en el caso de Estados Unidos, en la bolsa de Nueva York exigen que los sacos deben tener un peso mínimo de 1.000 gramos”. En el caso del café, Colombia también cuenta con sus propias exigencias a la hora de movilizarlo dentro del país. “Los sacos no pueden ser de más de 50 kilos”, agrega Gómez, representante de la citada empresa paisa, que cuenta con 70 años de presencia en el mercado. Por su parte, Barrero añade que existen otros certificados que deben expedirse para tener ventaja sobre algunos competidores: “En nuestro caso para la línea médica es una ventaja competitiva tener el certificado de la FDA (Food and Drugs Administration) de Estados Unidos. Esto abre mercados y exime de algunos requisitos para entrar a otros países”.

Calidad del empaque

Así como los clientes en el exterior exigen que los productos sean de óptima calidad, también se requiere que lleguen a su destino en buenas condiciones. “Los empaques siempre juegan un factor determinante, no solo a la hora de exportar sino también a la hora de llegar donde los clientes nacionales. A pesar de que nuestros productos son plásticos y no generan mucho peso, los clientes exigen que el embalaje final sea resistente y que garantice que el producto llegue sin ningún tipo de defecto a sus bodegas. Por eso, el embalaje final es un factor que se debe tener en cuenta al momento de la fabricación”, analiza Jorge Gómez, coordinador de ventas internacionales de Interplast, empresa dedicada a empacar productos como envases para desodorantes, accesorios rápidos para tubería plástica y tapas para botellones de agua.

A la vez, los expertos en el tema coinciden en que el empaque no se debe limitar a ser una envoltura, tiene que convertirse en un valor agregado que le genere al cliente mayor confiabilidad en el producto que se encuentra allí dentro. De esta manera, tiene que ir más allá de cumplir con su principal misión: proteger y conservar el producto.
elementos madera
 
El empaque, más que una bolsa

El tema de Packaging es muy amplio, comprende aspectos relevantes como diseño grafico, estructural, normas técnicas y legislación, sistemas de manipuleo, transporte, almacenamiento y marketing, entre otros. Es por ello que la mayoría de los exportadores, a la hora de buscar un nuevo horizonte para sus productos, requieren orientación y asesoría básica sobre los sistemas de empaque.

Justamente, con el propósito de brindar una asesoría profunda en temas específicos, Proexport ha realizado alianzas con importantes consultores especialistas en la materia, quienes ofrecen a las empresas que trabajan con esta entidad, orientación general y asesoría básica de manera gratuita y consultoría con tarifas preferenciales.
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