2010 terminó en Bogotá de forma contradictoria en cuanto a la infraestructura vial. Mientras el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) entregaba oficialmente los nuevos andenes de la Avenida 68 entre Autopista Norte y Calle 80, los de la Calle 127 entre Carrera Séptima y Avenida 19 y los de la Carrera 15 entre Calles 104 y 116, el sentimiento general de los bogotanos es que las obras en su ciudad no avanzan.
¿Cómo culparlos? Desde el 2008, cuando se posesionó como Alcalde Mayor de Bogotá Samuel Moreno Rojas, la capital de la República entró en una fase de desarrollo increíblemente agresiva que se ha visto representada en un exceso de obras que, entre los escándalos de contratación y los problemas invernales, poco han avanzado.
Por eso el consenso general es que su administración no ha sido positiva. Es más, en diciembre pasado el periódico El Tiempo hizo un sondeo entre 35 periodistas que cubren las distintas fuentes de Bogotá, y Moreno fue calificado con 2,6 sobre 5. Es más, en la encuesta “Bogotá cómo vamos” un 59% de los habitantes de Bogotá tienen una opinión desfavorable a su gestión.
Por eso el reto de este 2011 es enorme para la Alcaldía. A fin de cuentas es el último año de Moreno en el cargo y, por supuesto, porque su futuro político está en juego, tiene que resolver demasiados problemas. Especialmente los de movilidad pues, como lo dijo un forista de eltiempo.com en una discusión sobre la situación actual de la ciudad, esta “parece una zona de guerra”.
La pesadilla de Transmilenio
El mayor reto que tiene el gobierno local para este 2011 es terminar de una buena vez las obras de la Fase III de Transmilenio por la Carrera Décima y la Calle 26. No sólo se trata de una necesidad urgente de la ciudad, que hace dos años tiene en construcción dos de sus principales arterias vehiculares, con los consiguientes problemas de trancones y movilidad que esto representa, sino porque esta Fase III es la protagonista de los escándalos de contratación que han afectado la imagen del alcalde y de su hermano, el senador Iván Moreno, por sus supuestos malos manejos y favorecimientos a la familia de políticos y contratistas Nule. Inicialmente el plan de obras concluiría en el segundo semestre del 2010, pero según algunos expertos estas obras no van a ser finalizadas en esta administración por culpa de los retrasos producto del escándalo Nule. Sin embargo, desde la Alcaldía se insiste en que antes de que finalice el 2011 el sistema de Transmilenio estará listo en la Calle 26 y la Carrera Décima. Es más, la Revista de Logística supo de buenas fuentes desde e Palacio de Liévano y las oficinas del IDU, que el plan inmediato es hacer entregas oficiales en mayo.

Ahora bien, estamos hablando de obras tremendas. La de la tradicional Avenida que conduce al Aeropuerto El Dorado tiene una longitud de 13.8 km y, según los documentos oficiales de Transmilenio “funcionará con un carril por sentido y sobrepaso en las estaciones. Inicia su recorrido en la Carrera 3 por Calle 19 mediante una conexión peatonal con la estación de Las Aguas en el Eje Ambiental, posteriormente toma la Calle 26 hacia el occidente interconectando las troncales Carrera 10, Av. Caracas y Av. NQS”. Esto quiere decir que, al cruzarse con las rutas de la 30, la Décima y la Caracas, habrá una estación intermodal, en la cual los pasajeros se podrán cambiar de vía, la cual se llamará “Estación Central” y estará ubicada en la Calle 26 con Caracas.
De igual forma, en la NQS se tiene previsto que se conectará con la troncal mediante un túnel peatonal hacia la estación CAD. Además de esto, en el plan de obra está otro punto clave de intercambio: “a la altura de la Av. Ciudad de Cali se tiene prevista la estación Cabecera o Portal del Corredor a donde llegará alimentación proveniente de los sectores de Engativá y Fontibón”, aparte de “una extensión hacia el Aeropuerto El Dorado con un carril por sentido, sin sobrepaso en las estaciones, las cuales servirán toda la infraestructura prevista dentro de la expansión del Aeropuerto”.
Lo triste del asunto es que si el total de la obra está atrasado, esta extensión ni siquiera existe pues ese tramo no se ha licitado aún, ya que depende de los ajustes a los diseños del aeropuerto, otra obra que marcha a paso de tortuga.
Y claro, aún no hemos hablado del Transmilenio por la Carrera Décima. Esta troncal tiene una longitud de 7.7 Km. Según el plan, esta “inicia su recorrido en la Carrera 5 por Calle 31 Sur mediante una estación cabecera o portal, la cual recibirá las rutas alimentadoras que darán servicio a toda la localidad de San Cristóbal y un Patio- Garaje aledaño en el cual se podrán realizar las labores de mantenimiento y estacionamiento. Posteriormente toma la Calle 31 Sur hacia el occidente hasta la Carrera 10 e inicia su recorrido hacia el norte conectándose con las troncales de la Calle 13 mediante una intersección semaforizada que permite el giro de los buses articulados, y con la Calle 26 mediante un túnel peatonal que conecta con la Estación Central”.
Si bien las obras de la Décima están mucho más avanzadas que las de la 26, la primera no puede operar correctamente sin que se termine la segunda. Ojalá el esfuerzo político del alcalde Moreno surta efecto, pues por estas obras de la Fase III de Transmilenio la ciudad se ha visto colapsada en más de una ocasión, y sería absurdo que llegara el 2012 sin haber concluido este proyecto.
Crecimiento de la malla vial
El objetivo de estos dos megaproyectos, la Fase III de Transmilenio y el plan de las autopistas urbanas, no es otro que darle crecimiento a la malla vial de Bogotá la cual, como bien lo sabe la Secretaría de Movilidad, no da abasto. Según estudios realizados por esta Secretaría, se calcula que Bogotá en 10 años alcanzaría la cifra de los tres millones de automóviles, motivo por el cual colapsaría el tránsito en la capital. Este particular llevaría a la administración distrital a tomar soluciones inmediatas en materia de servicio público y particular y una de las más importantes sería la de las autopistas urbanas, pero no puede ser la única.
Por eso en este 2011 el plan de la Alcaldía y el IDU es entregar muchas de las otras obras que se desarrollan en la ciudad. La primera, que es fundamental para el sistema de Transmilenio, es el Patio Portal ubicado entre las Carreras Tercera y Quinta, entre las Calles 30 Sur y 32 Sur, del barrio 20 de Julio.
Luego viene la entrega de una de las obras más importantes del norte de la ciudad: los puentes de la Calle 100 con Carrera 15. Estos, ubicados en el tradicional ‘rond-point’ que comunica la 100, la 15 y la Avenida NQS, liberarán el tráfico de un sector tradicionalmente congestionado.
El IDU pretende entregar esta obra, con una longitud aproximada de 420 metros y tres carriles por sentido de circulación, en los primeros días de junio.
Además, en agosto se habilitará la Calle 34 - Avenida de las Américas, a la altura del Concejo de Bogotá, en donde se estaban realizando obras de acueducto ya que por allí pasa la línea El Silencio - Casablanca, que transporta el agua que proviene de Chingaza hasta Soacha.

Las autopistas urbanas
Esta sí es la gran apuesta de la administración Moreno y la razón por la cual su alcaldía puede ser recordada como un periodo de desarrollo para Bogotá. El plan de autopistas urbanas representa 170 kilómetros de vías rápidas al interior de la ciudad lo que mejoraría la movilidad y sería la mejor salida al incremento vehicular.
En palabras del alcalde, “este proyecto está concebido en una red de 170 kilómetros a implementar gradualmente en diversas fases. Los vehículos en las Autopistas Urbanas se desplazarán a velocidad promedio de 100 kilómetros por hora”.
El propio Moreno explicó a finales del año pasado este plan, que ya superó la Fase I, de planeación: “Las autopistas urbanas no son simplemente unas calles, son una red de vías que permiten lograr la conectividad de zonas de la ciudad”, dijo el Alcalde Mayor.
Diego Sánchez, especialista Senior de la Corporación Andina de Fomento (CAF), responsables de la Fase I, explicó la viabilidad del proyecto: “Se contrató un equipo de consultores, además de retomar la exitosa experiencia que en esa materia tiene Santiago de Chile. Como resultado de esa primera fase se le da a la ciudad un programa de autopistas que es completamente factible ejecutar mediante peajes electrónicos con sistema free flow (flujo libre), que permite que la ciudad no tenga que desembolsar un peso”.
Entre los huecos y el invierno
Sin embargo, uno de los principales flagelos de la ciudad, los huecos, no tendrá una pronta solución. Néstor Eugenio Ramírez, director del IDU, confesó a finales de diciembre que anualmente el distrito se gasta cerca de 10 mil millones de pesos, pero que por la crisis invernal en el 2010 debieron ser desembolsados 10 mil más. El problema es que no fue suficiente y, según el funcionario, se requieren más de 6 billones de pesos.
El IDU estima que en la malla vial de Bogotá hay más de 40 mil huecos y Ramírez afirma que este es el principal motivo de quejas y reclamos que atiende la entidad que dirige, sin embargo también admite que la temporada invernal fue demasiado fuerte y que no sólo deterioró las vías sino que retrasó muchas obras. Una de estas, fundamental para el tráfico en el norte, es la de la Calle 153, entre Autopista Norte y Avenida Boyacá, que debería haber sido entregada en diciembre pasado y que a esa fecha apenas había cumplido un 40% de su programación.
El IDU estima que en la malla vial de Bogotá hay más de 40 mil huecos y Ramírez afirma que este es el principal motivo de quejas y reclamos que atiende la entidad que dirige, sin embargo también admite que la temporada invernal fue demasiado fuerte y que no sólo deterioró las vías sino que retrasó muchas obras. Una de estas, fundamental para el tráfico en el norte, es la de la Calle 153, entre Autopista Norte y Avenida Boyacá, que debería haber sido entregada en diciembre pasado y que a esa fecha apenas había cumplido un 40% de su programación.
En su primer informe de 2011, el Instituto de Desarrollo Urbano señaló que el plan autodenominado “Bogotá Positiva” invirtió en los últimos dos años $3,6 billones, la cifra más alta en toda la historia de este instituto. El objetivo es “transformar y modernizar la cara de Bogotá”, dice el informe. Pues bien, en este 2011 llegó la hora de que lo haga en serio.
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